Opinión

Y si el plan de la Sub-20 se cae, ¿qué?

La oncena continúa su participación en Chile. Foto: Juan Camacaro.
Édgar Quevedo Marín

Hoy por hoy, las selecciones de fútbol a escala mundial se caracterizan por una forma de jugar que cada vez se universaliza más: orden defensivo, repliegue y transición rápida para llegar al arco rival. Es una idea válida, como cualquiera, pero que sufre y quiebra sus cimientos cuando los partidos exigen proponer y tomar las riendas.

La Vinotinto sub-20 —al igual que la mayor— no se distingue mucho de ese grupo de selecciones, y así lo ha mostrado a lo largo de este Sudamericano Sub-20 de Chile. Los dirigidos por Rafael Dudamel comenzaron este hexagonal con un sufrido empate —con sabor a victoria— contra Uruguay y un importante triunfo contra una alicaída Brasil que le permitía estar cada vez más cerca del Mundial de Polonia.

Dudamel , expectante del desempaño de su equipo. Foto: Juan Camacaro.

Sin embargo, este lunes la realidad del juego pudo más que todo y Argentina vapuleó 0-3 a la selección venezolana, desnudando todas las falencias de una idea que muestra su nivel más deficiente cuando los rivales apelan a un juego propositivo. Desde sus individualidades —quizás una de sus características más importantes— hasta su orden táctico: Venezuela deambuló en el campo de juego y no tuvo opción frente al inclemente ataque argentino.

Ni la pelota parada, la cual suponía un desahogo cuando el juego de los rivales ahogaba todos los frentes, pudo sacarse a relucir; en resumen: el equipo criollo fue demasiado esclavo de su idea y nunca supo cómo romper las cadenas para encontrar un final deseado.

¿Qué ofrece la selección frente a escenarios tan adversos? ¿Podrían ser evitables? Puede que sí, pero es poco probable conseguir ese objetivo si los jugadores no asumen esas situaciones a través de respuestas en conjunto en lugar de dejar todo a merced de la lucha de Hurtado o de la pegada de Sosa.

El torneo aún le brinda la oportunidad al combinado de Dudamel de poder clasificar sin muchos percances, ya que se enfrentará a Colombia —una de las selecciones con peor rendimiento— el próximo jueves y con Ecuador el domingo para cerrar su participación.

Mientras tanto, Venezuela sigue sin un plan distinto a este que muestra hoy; tampoco lo siente necesitarlo y su técnico lo tiene claro. Clasificar al Mundial parece una opción bastante viable; ahora, lo que sí es completamente seguro es que la idea seguirá igual aunque esté mostrando que se desmorona más y más.

 

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