Diáspora

Unos 50 mil españoles han salido de Venezuela en los últimos cuatro años

Venezolanos se manifiestan en las calles de Madrid para pedir democracia, en 2016. Foto: Claudio Álvarez / El País

Para noviembre de 2019, Venezuela alberga alrededor de 160 mil españoles. En todo el Zulia, la cifra superaría los 20 mil y solo en Maracaibo hay unos 14 mil. Sin embargo, la cifra era mayor. Pero la difícil situación económica y social que enfrenta Venezuela ha generado que en los últimos cuatro años al menos 50 mil españoles regresen a la madre patria. Estos datos los aporta a Papagayo News Juan José Buitrago, cónsul general de España en Venezuela.

Buitrago visitó el Centro Gallego de Maracaibo, durante dos días de jornada especial, para agilizar la habitual tramitación de pasaportes y otros documentos para españoles que allí se realiza como sede del Consulado Honorario de España en la capital zuliana.

Atendió de forma personal las dudas de quienes se acercaron y comentó que la intención de la jornada era aliviar el trabajo acumulado como consecuencia de los cortes eléctricos, la escasez de gasolina, entre otras dificultades que se han presentado en Maracaibo este año.

Intentamos ayudar a la gente que tiene problemas, que necesita hacer sus pasaportes, su documentación, que tienen que inscribir su nacionalidad. Estamos dispuestos a venir cuando haga falta para que esto sea lo más sencillo y rápido posible”, dijo.

En las oficinas del Centro Gallego se labora de 8:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, de lunes a viernes. Allí se canalizan todos los servicios consulares para que los ciudadanos no requieran movilizarse a Caracas.

El cónsul general de España en Venezuela, Juan José Buitrago, atendió las dudas de sus connacionales. Foto: María Rodríguez

 

Respaldo económico

Ante la situación que hoy vive Venezuela, aunque no se tiene una cifra exacta, Buitrago comentó que “son cientos” de españoles solicitando ayudas.

En ese sentido, el diplomático escuchó las peticiones de la comunidad. Algunas de esas necesidades son apoyos para la compra de alimentos o medicamentos.

Animo a todos los que nos lean que vengan al Consulado Honorario o que se dirijan al Consulado en Caracas, visiten la página web o directamente al Consulado y soliciten toda la información. Existe una serie de instrumentos que pueden ser utilizados por los españoles que residen aquí”, indicó.

Añadió que estas ayudas son, sobre todo, asistencia sanitaria y farmacéutica, tarjetas de alimentación y pensiones de jubilación no contributivas, en el caso de españoles mayores de 65 años.

La tarjeta de alimentación se les da por una cantidad determinada mensual, que estaba en torno a los 20 euros. Es una ayuda”.

Es importante destacar que todos los ciudadanos españoles en Venezuela pueden solicitar este aporte, pero que cada caso debe evaluarse. Esto depende de la Embajada, en su departamento de Consejería Laboral.

“Este país me abrió sus puertas”

El total de ciudadanos españoles que permanecen en Venezuela incluye a sus hijos y nietos, quienes reciben la nacionalidad por consanguinidad.

Quienes nacieron aquí afirman estar orgullosos de ser también venezolanos y aseguran que no desearían dejar el país, aun a pesar de la crisis.

Hoy la historia se escribe a la inversa. Hace 69 años, en la década de 1950, más de 12.000 españoles llegaron a Venezuela. Soportaron las penurias del viaje, trabajaron con esfuerzo, aportaron su talante y reforzaron de forma innegable diferentes sectores en el país caribeño.

Era un mes de viaje en barco que costaba aproximadamente 5.000 pesetas (moneda anterior al euro). Una fortuna para entonces. En España, la dictadura de Francisco Franco (1939-1959) atravesaba su peor momento. Muchos vivían del cultivo en casa y otros se arriesgaron en busca de oportunidades laborales fuera del país.

Soy venezolano nacionalizado español por arraigo. Mi papá y mi mamá están en Venezuela desde 1955. Vine a la jornada por el pasaporte de mi hijo, de 14 años, que por arraigo se lo estoy pidiendo. Todo mi árbol genealógico es español, papá, mamá y mis ancestros. El único maracucho, a mucho orgullo, soy yo. Amo a la Chinita, la gaita, la región y este calor maravilloso. Esto soy yo”, manifestó Antonio Bardajil.

Tiene dos hijas mayores que se encuentran en España, ya que cumplieron la mayoría de edad sin solicitar la nacionalidad española y para obtenerla ahora están residiendo en ese país.

Escasamente tienen seis meses, se fueron el 21 de mayo. Más que todo porque un nieto tiene condición especial y por las condiciones del país y todo lo que él requería”.

El pequeño tiene columna bífida. Su médula espinal no se desarrolló correctamente. “Aquí era imposible tratarlo. La crisis eléctrica desesperó a mi hija. Preparó su viaje y en un momento se fue. Gracias a Dios ella y mi yerno son profesionales y están bien allá”.

La silla de ruedas aquí era imposible y allá ya le han regalado dos. Lo están tratando y lo van a poner a caminar”, comentó Antonio.

Al cumplir un año de estadía, sus hijas tendrán la nacionalidad. Actualmente ambas trabajan, aunque dicen que no se acostumbran al frío. Extrañan el calor maracaibero.

Apego

Por otra parte, el cónsul honorario de España en Maracaibo, Constante Agulla, quien estuvo presente en la jornada como cada día, comentó que existen muchos hijos y nietos de españoles que son venezolanos, pero que también cuentan con pasaporte español y que, aun así, esperan permanecer en Venezuela.

Hay muchos que tienen su pasaporte español y no se van. Y te lo dicen, dicen que no se van. Siguen apostando por el país”.

Eskarne De Arbeloa es una de ellos.

Soy hija de dos españoles, pero nací en Maracaibo. Soy maracaibera cien por ciento. He ido a España en varias oportunidades como venezolana, no me había sacado la nacionalidad”, manifestó.

Actualmente, según la OEA, unos 300 mil venezolanos residen en España. La cifra supera por mucho, también por el crecimiento poblacional, la cantidad de españoles que alguna vez llegaron de forma masiva a Venezuela, la tierra prometida por entonces.

Yo no me quiero ir. Mi idea es estar aquí, este es mi país. Mis padres decían que este había sido el país que los había acogido a ellos y que, con mucho orgullo, habían tenido hijos venezolanos”, son las palabras con las cuales Eskarne concluye y expresa su sentir.

Su nacionalidad española apenas la sacó en 1990 y su hija se siente, igualmente, más venezolana que nunca.

Venezuela tiene una de las reservas de petróleo más grandes del mundo. Cuenta con recursos naturales y minerales que serían suficientes para mantener una elevada calidad de vida para sus ciudadanos. Fue el país receptor y ahora es el “exportador” de algo mucho más valioso que el crudo: más de 4,5 millones de personas, muchas de ellas, profesionales.

Su gente en el exterior o interior extraña el país próspero económicamente que conoció, cuya moneda fue, en alguna oportunidad, una de las más fuertes del mundo, incluso por encima del dólar estadounidense, en 1956.

La cultura venezolana ahora se ha regado por el mundo, por primera vez. A muchos les tocó aprender a irse, en lugar de recibir a otros con una sonrisa cálida, un chiste y los brazos siempre abiertos, como lo hicieron sus antecesores.

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Sobre el autor

María Victoria Rodríguez

María Victoria Rodríguez

Lic. en Comunicación Social, mención Desarrollo Social. Bilingüe. Profe de Géneros Periodísticos. Amo los temas sociales, el derecho internacional y la fotografía.

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