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Tras huir de Venezuela, correrá en el maratón de Nueva York en honor a los “jornaleros”

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Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

Cuando el venezolano Raúl Asención cruce este domingo 3 de noviembre la línea final del maratón de Nueva York, no solo alcanzará la misma meta que se han trazado los más de 52.000 participantes de la “madre de todas las distancias”, sino que también cumplirá con el principal objetivo que lo ha llevado a participar en este evento: el representar a los miles de jornaleros de la Gran Manzana, quienes a diario trabajan muy duro para ganarse la vida.

Asención, de 46 años de edad y quien actualmente se desempeña como obrero de la construcción en Brooklyn, correrá desde Staten Island hasta Manhattan llevando un mensaje muy simple: que de la misma manera en que los inmigrantes enfrentan duras pruebas para abrirse camino en sus nuevas vidas en EE. UU., también son capaces de conquistar un reto tan fuerte como el completar las 26.2 millas de la carrera, la cual va desde el puente Verrazzano hasta el Central Park.

Yo formo parte del grupo Obreros Unidos de Yonkers, y fue allí donde me surgió la idea de lograr este sueño de representar a los jornaleros en este maratón tan importante. Nosotros tenemos un gran peso en la mano de obra en este país, pero también en el deporte podemos tener un gran peso y así lo vamos a demostrar”, dijo Asención, agregando que sobre todo hará honor al nombre de su organización, “demostrando que como obreros unidos que somos podemos lograr grandes cosas juntos, como conquistar esta carrera”.

Con el patrocinio de Caridades Católicas, Asención representará a sus compañeros trabajadores inmigrantes en la famosa carrera de la emblemática ciudad estadounidense. Janet Hernández, una ecuatoriana que trabaja allí como organizadora comunitaria, conectó a Asención con el grupo caritativo y logró que se convirtiera en el único jornalero que correrá en nombre de sus compañeros.

Él vino un día y me dijo que quería participar en el maratón y yo me quedé sorprendida”, contó Hernández, por tratarse de la primera vez que un trabajador se le acercaba con un pedido semejante y para un evento tan importante. “Le dije que iba a averiguar y a ver cómo podíahacer realidad su sueño, y así comenzó todo”.

Hernández recordó que lo que más le gustó de Raúl fue su actitud.

Me dijo que su deseo de participar era demostrar que los inmigrantes tienen sueños y que se podían hacer realidad. Y que si participaba con Caridades Católicas, sabía que podía ayudar a más trabajadores”.

Raúl sabe de primera mano lo difícil que es abrirse camino en otro país, con una cultura y costumbres diferentes, y en especial el tener que lidiar con los procesos legales para resolver su estatus migratorio.

Él emigró de Venezuela en marzo del 2018 junto a sus tres hijos, y desde entonces la familia está procesando una solicitud de asilo político aquí en Nueva York. Mientras esperan una respuesta de su caso, todos ya cuentan con permisos de trabajo, lo que les permite laborar legalmente sin inconvenientes. 

Gracias a la ayuda que Obreros Unidos de Yonkers nos dio con los costos, mis hijos y yo logramos hacer los cursos OSHA 30 y OSHA 10, y eso nos permitió conseguir trabajos más grandes, más allá de ser jornaleros, y por eso ahora estamos fijos en una construcción de un edificio en Brooklyn”, acotó con agradecimiento Raúl. “En ese tiempo no teníamos dinero para pagar esos cursos que son costosos, y sin su ayuda no hubiéramos podido echar hacia delante aquí en Nueva York”.

“Era un corredor de sueños”

El venezolano aseguró que una de las cosas que más le llamó la atención cuando se mudó a la ciudad del glamour fue el ver como muchos hispanos tienen interés en hacer deporte. De hecho, es ese espíritu deportivo de los inmigrantes el que quiere resaltar con su participación en la carrera.

Hay muchos corriendo, haciendo buenos tiempos, entrenando para sus maratones y a esos hispanos que tienen ganas de hacer deporte yo también los voy a representar, y por ellos quiero hacer una buena participación”.

También contó que en su país natal era un “corredor de sueños, porque aunque en Venezuela me gustaba correr, yo solo podía soñar en grandes maratones”, los cuales no se podían hacer allá debido a la situación tan complicada en el país, explicó el criollo.

Gran apoyo de su familia

Y al estar a punto de hacer realidad una de sus ilusiones más grandes, el padre reconoció el gran apoyo que ha recibido de sus tres hijos, los gemelos Carlos Raúl y Raúl Alejandro, de 20 años, y el menor Raúl Enrique, de 19, con quienes trabaja en las labores de construcción y quienes lo han ayudado con el entrenamiento y hasta turnarse para hacer las labores del hogar, como cocinar la cena.

La colaboración de ellos ha sido completa. Ellos me buscan, me esperan y siempre están a mi lado para lo que necesite cuando voy a correr”.

El maratonista indicó que más allá de su compromiso con él, la pasión de sus hijos está motivada porque ellos también son deportistas. Todos juegan al fútbol:  “Los tres tienen amor por el deporte, y de allí es de donde viene la conexión con mi pasión a correr y su apoyo”, afirma.

Como anécdota, el padre cuenta que en las noches, cuando juntos preparan la cena y se sientan a la mesa a comer, no importa lo cansado que estén, siempre se toman el tiempo para discutir las estrategias del día para su entrenamiento y compartir ideas y opiniones que, aunque tengan puntos de vista diferentes, siempre terminan con una conclusión favorable para el mayor de la casa.

También corre por sus dos amores: Venezuela y Yaritza

Además de llevar sobre sus piernas el peso de la responsabilidad de alcanzar la meta en nombre de los jornaleros, Raúl tiene otros dos objetivos en mente con la realización del maratón: primero; llevar un mensaje de paz para su tierra, Venezuela, y en segundo; superar la fuerte prueba como un ejemplo del gran amor por su novia, Yaritza Zerpa, quien sigue en su país.

Al igual que se me ha cumplido el sueño de correr este maratón, tengo otro gran sueño que es ver a mi país libre. La tiranía que hay en Venezuela es terrible. Es casi una situación de guerra, técnicamente, y ni con estas palabras te lo puedo describir, porque hay que vivirlo allá para saberlo, es muy crítico”, señaló Asencio.

El caraqueño dijo que en el año y medio que tienen viviendo en Estados Unidos, sabe que la situación de sus familiares ha empeorado y cada vez es más terrible. “Hay gente pasando mucha necesidad y el Gobierno pareciera que se alegra por las cosas que están pasando”.

Asención trabajó durante 16 años para Petróleos de Venezuela (PDVSA), donde era técnico de variadores, es decir, encargado de equipos electrónicos que mueven los motores para extraer el petróleo, en el estado de Monagas, al este de Venezuela.

Poco a poco, dijo, el enfoque en la empresa dejó de ser el de producir petróleo y pasó a ser la política: sus jefes, indicó, le pedían que fuera a marchas, charlas y concentraciones a favor del Gobierno.

El 3 de marzo del 2018, Asención salió del país con sus hijos usando visas de turistas y se instaló temporalmente en el apartamento de su hermana en Yonkers. El venezolano está divorciado de la madre de los tres jóvenes, quien vive en Perú.

Maratón de NYC en cifras:

  • 52,000 participantes aproximadamente.
  • 129 países representados.
  • 39,490 puestos en la carrera disponibles para corredores que tenían un método de entrada garantizado.
  • 10,510 que lograron entrar gracias al sorteo de cupos realizado en febrero.
  • 10,000 aproximadamente corren representando a un grupo caritativo.
  • 400 grupos caritativos participaron el año pasado.
  • $40 millones se recaudaron para estos grupos caritativos en la carrera del 2018.

Con información de El Diario NY.

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