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Adam Castillejo, la segunda persona curada de VIH es un venezolano

Andrew Testa / The New York Times
Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

Su nombre es Adam Castillejo, pero hasta ahora se le conocía como the London patient (el paciente de Londres). Es un venezolano de 40 años con sangre española y holandesa, quien reside en la capital de Reino Unido, donde recibió un trasplante de médula ósea y lleva 30 meses sin VIH.

Ahora es la segunda persona que ha conseguido eliminar el virus de inmunodeficiencia humana de su organismo.

El hombre saltó a la primera plana hace un año, cuando investigadores del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa y el University Medical Center de Utrecht (Holanda) anunciaron, prudentemente, que el virus estaba en remisión en su organismo. Ahora, dos años y medio después, sigue sin rastro del VIH en su cuerpo.

De esta forma, se le considera oficialmente “curado”, por lo que este lunes reveló su identidad en entrevista con The New York Times.

“No quiero que la gente piense: ‘Oh, has sido elegido’. No, simplemente ocurrió así. Estaba en el lugar apropiado, probablemente en el momento oportuno, cuando sucedió”, declaró.

Proceso de curación

Castillejo ha pasado por dos fuertes inconvenientes de salud: se le diagnosticó como seropositivo en 2003, con 23 años, y en 2011 se le encontró un linfoma avanzado.

El VIH en el caso de Castillejo permanece indetectable en sangre, líquido cerebro-espinal, tejido intestinal y semen más de 29 meses después de la interrupción del tratamiento.

Quiero ser un embajador de la esperanza”, expresó.

Tratamiento generalizado aún no listo

Para tratar el linfoma, el venezolano recibió un trasplante de médula ósea por parte de un donante alemán compatible que poseía una mutación, denominada delta 32, capaz de impedir que el VIH ingresara a las células.

Así, el trasplante reemplazó el sistema inmune de Castillejo con uno resistente al virus. El enfoque, aunque efectivo en su caso, tenía la intención de curar su cáncer, no solo el VIH. Por esto, el tratamiento no es, aún, una opción práctica para la curación generalizada del VIH, debido a los riesgos involucrados.

El investigador del IrsiCaixa Javier Martínez-Picado reconoce que, pese los resultados de Castillejo, aún quedan ciertas barreras por derribar antes de que la edición genética pueda utilizarse como estrategia de cura para toda la población.

No obstante, como destacaba Martínez-Picado hace un año, “la principal conclusión que extraemos de toda esta información es que el paciente de Berlín no fue simplemente una anécdota. Es posible conseguir una remisión total del virus”.

Sin rebote del virus

Los investigadores diferencian los conceptos de ‘cura’ y ‘remisión a largo plazo’ en función del tiempo transcurrido sin rebote viral desde la interrupción de la medicación. Por esto, cuando se publicó inicialmente el caso de Londres se insistió en no hablar de curación.

Pero en el caso de Castillejo, lo que se detectan son niveles muy bajos de genoma de VIH en tejidos linfoides, un material genético defectuoso que no tiene capacidad replicativa y, por tanto, no es infeccioso. El estudio detalla que cuando las personas con infección por el VIH interrumpen el tratamiento, el virus rebota a lo largo de las primeras cuatro semanas.

Estos casos sin rebote se deben a que las células del donante son resistentes al virus y, a medida que van reemplazando las células del receptor tras el trasplante, disminuyen las posibilidades de infección para el virus, que acaba desapareciendo.

El antecedente de Berlín

La primera persona oficialmente curada del VIH es Timothy Ray Brown, del que en un principio tampoco se hizo público el nombre. Durante años fue el paciente de Berlín.

También se parece al caso clínico de Castillejo. Brown padecía leucemia. Esto le hizo requerir un trasplante de médula ósea. Su hematólogo, el alemán Gero Hütter, encontró a un donante que también poseía la mutación delta 32.

Desde que se publicó el caso de Timothy Brown, que en la actualidad vive en California y sigue libre del VIH- los médicos han intentado replicar la estrategia más veces. No obstante, el caso de Castillejo es el primero en replicar su éxito.

En 2013, dos seropositivos estadounidenses -a los que también se les detectó y trató de un cáncer hematológico y a los que se denominó como pacientes de Boston- parecieron haberse curado de su infección, pero está reapareció a los meses. En ambos casos, el donante no era portador de la mutación CCR5 Delta 32.

Además, en 2014, un equipo del Instituto Catalán de Oncología (ICO) llevó a cabo una estrategia similar. Atendió a un paciente de linfoma agresivo al que se sometió a un trasplante de células madre de un donante con la misma mutación.

Aunque el método pareció haber funcionado -tres meses después de dejar de medicarse-, el hombre recayó en su cáncer y falleció poco después. Debido a esto, el seguimiento de su caso no fue suficiente.

Pero, con el caso de Castillejo, los investigadores concluyen: “El éxito del trasplante de células madre como tratamiento del VIH (…) puede reproducirse”.

Con información de El Español

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