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Política

Saqueo al arte venezolano data desde la Odalisca hasta las obras de la embajada en EE. UU.

Héctor Daniel Brito

No solo se trata de su importante valor económico, sino del significado profundo que tienen las obras de arte desaparecidas para Venezuela. 

La crisis política y económica del país caribeño no da tregua ni perdona ningún ámbito de la vida del venezolano. Desde un golpe al estómago hasta una bofetada al patrimonio criollo, todo está expuesto.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha solicitado en los últimos meses la colaboración del FBI, la policía italiana y expertos de museos con el fin de identificar y localizar las obras de arte desaparecidas.En total, son tres obras que permanecieron por décadas en las paredes de la residencia del embajador de Venezuela en Washington, pero de acuerdo con la misión diplomática del Parlamento no estaban cuando ellos ingresaron en mayo.
Hasta el momento, el misterio del paradero de las pinturas sigue sin revelarse. Sobre posibles sospechosos, tanto la misión de Nicolás Maduro como los grupos que tomaron la sede diplomática parecen ser los primeros en la lista.
Como reseña la Voz de América, Carlos Vecchio, embajador de Venezuela en los EE. UU., aseguró que esta situación «es la punta del iceberg» e hizo alusión a un marco de madera vacío que está colgado en una pared sobre la chimenea en la sala de estar de la residencia del que, cree, fue sacado uno de los lienzos desaparecidos.Cabe destacar que las pinturas son: un paisaje del Ávila, hecho por el pintor Manuel Cabré; el retrato “Juanita”, de Armando Reverón y una obra de realismo social de Héctor Poleo, titulada “La muñeca rota”. Todas datan del siglo XX.
Según expone AP, Marshall Billingslea, subsecretario de Financiamiento del Terrorismo en el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, ha estado creando un inventario de todas las obras de arte asignadas a las misiones diplomáticas en los más de 50 países que reconocen a Juan Guaidó como líder legítimo de Venezuela.
Aparte, el funcionario buscó la ayuda de los Carabineros de Italia y ha pedido a grupos de museos internacionales que estén alerta ante «el potencial saqueo del patrimonio cultural venezolano».

Desde la cultura

El gestor del Teatro Colón, en Argentina, y antiguo encargado del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CAMLB), Régulo Pachano, declaró a Papagayo News sobre esta situación: «Indiscutiblemente, todo aquel que atente contra el patrimonio cultural del venezolano merece ser, no solo rechazado, sino sancionado.»

«Cuando allí está la memoria, la identidad, el imaginario colectivo de los artistas venezolanos, de sus épocas, de los momentos en los cuales fueron realizadas cada una de esas obras y, sobre todo, cuando esa obra está expuesta en un espacio venezolano público es justamente para comunicar, para articular, para mostrar, para difundir los valores de los que estamos hechos los venezolanos», añade.
Asimismo, asevera que la desaparición física, el extravío, hurto, robo o daño que pueda causársele a una obra de un artista de Venezuela es un atentado contra la cultura, la memoria y la venezolanidad.

En sintonía, María Luz Cárdenas, antigua curadora principal del Museo de Arte Contemporáneo en Caracas, aseguró: «el daño moral es enorme. Hay una generación entera que no va a tener memoria porque está siendo negada a una conexión espiritual con su patrimonio que sólo el arte puede proveer”.

Una de las piezas más valiosas del Museo De Arte Contemporáneo de Caracas, la «Odalisca de pantalón rojo», fue sustituida por una copia de mala calidad y se exhibió durante una 5 años como la pieza original.

El escándalo salió a la luz en el 2002. De acuerdo con Qué Pasa, la pieza legó a Venezuela en el año 1981 y se quedó varios años, pero entre 1996 y 1997 hizo un viaje a España, donde al parecer fue cambiada. «Regresó, vino maquillada y no se dieron cuenta de que era una falsificación al descubrir que la verdadera odalisca había sido robada de la bóveda«, rememoran.

El caso de la Odalisca

La pintura del artista francés Henri Matisse, de 1925, fue adquirida o comprada por la entonces directora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas MACC, Sofía Ímber, por 480.000 dólares a una galería de Nueva York»

Las investigaciones y señalamientos incrementaron a medida de que todos se preguntaban: ¿cómo nadie se dio cuenta de un engaño tan obvio para los ojos de los curadores y otros especialistas en arte?

Así pues, la recuperación de la pieza de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas se logró gracias al FBI. «Durante los años que siguieron a la denuncia del robo del cuadro, las noticias únicamente registraron un reporte de que habrían conseguido a unos agentes de seguridad del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas responsables del robo, pero nunca se avanzó en la investigación de la Fiscalía«.
Al final, las dudas sobre el percance del cuadro emblemático de aquella mujer desnuda siguen rondando al igual que las tres pinturas de la embajada venezolana en territorio estadounidense, solo que estas últimas todavía continúan extraviadas.

Foto: AP

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Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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