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Diáspora

Retazos de diciembre: regresarse a Venezuela también se toma con miedo

Cortesía
Héctor Daniel Brito

14 millones de venezolanos cruzaron la frontera con Colombia en 2019, según información aportada por la Alcaldía del municipio Bolívar, en el estado Táchira.

De este número, 70 % (9.800.000) llegó a la Terminal de Pasajeros de San Antonio del Táchira en expresos y encavas, mientras que el 30 % (4.200.000) lo hizo en vehículos particulares.

Los motivos fueron diversos, por supuesto, pero la búsqueda de alimentos y la migración parecen ser las opciones predeterminadas para los venezolanos.

Entre ellos comparten las circunstancias y decisiones de Manuel Arrieta. «Manuelito», como muchos lo conocen en su natal estado Falcón, es un joven que apenas transita su tercera década vida, pero que conoce el trabajo desde que era un adolescente.

Desde los 18 años continuó con el oficio de su padre, quien se desempeñó por mucho tiempo como conductor de carros en la ruta Churuguara – Barquisimeto.

Épocas de buenas y regulares bonanzas le permitieron mantenerse sin problemas en un país con cierta estabilidad económica hasta hace algunos años.

No obstante, en una crisis tan vertiginosa como la de Venezuela, fue difícil continuar: su automóvil, es decir, su fuente de trabajo, se vio afectado por la escasez de repuestos y los altos costos para remediar cualquier detalle.

En esa situación de incertidumbre laboral, la idea de migrar se convirtió en un hecho el 5 de octubre de 2018.

Sus condiciones: con dinero prestado, sin pasaporte y sin alguien que lo esperara en la capital colombiana, Bogotá.

Migración Colombia en su último reporte revela que, al 31 de agosto de 2019, cerca de un millón y medio de venezolanos se residían en el territorio colombiano.

Asimismo, según la entidad, la gran mayoría de los criollos se radican en las capitales de Colombia, siendo Bogotá la ciudad donde más ciudadanos venezolanos residen, con un poco más de 357.000 registros, seguida por Cúcuta con 93.461, Barranquilla (86.918), Medellín (86.201) y Cali (55.884).

Además, en un informe anterior (del 31 de marzo de 2019), se especificó que entre los migrantes, 770 975 permanecían en el país de forma legal, en tanto que unos 489.619 lo hacían ilegalmente.

La vida que le tocó en Colombia

Tan solo un amigo fue parte de la aventurada búsqueda de estabilidad de Manuel, y solo en lo económico.

En Colombia trabajó en un autolavado, pero recibió malos tratos. Luego, laboró en una venta de autoperiquitos, donde estuvo por más de un año.

Bogotá es la cuarta ciudad con menor tasa de desempleo del país neogranadino frente a las 23 ciudades y áreas metropolitanas que registraron una cifra superior a la nacional, según el informe anual del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

Pese a que puede interpretarse como una buena cifra esta leve reducción del 0,3 % en comparación con la cifra del 2018 (al pasar del 10,6 % a 10,3 %), la tasa actual de la capital es de 10,3 %, casi un punto más que la nacional, que es de 9,4 %.

«Hay que pasar las Navidades y Año Nuevo allá (Bogotá) para ver cómo es eso de triste; la gente se reúne en las plazas a llorar», recuerda Manuel, quien solo ha vivido una sola vez la experiencia de «celebrar» las festividades decembrinas fuera de su país.

Así pues, con una hija que dejó cuando apenas empezaba a caminar, más su pareja y sus padres en Venezuela, el norte del falconiano se enfocó en reunir dinero para poder costear los gastos de su vehículo en Venezuela con el fin de regresarse.

Y así como diciembre sirvió para que muchos venezolanos visitaran a sus familiares por algunos días, para Manuel significó su regreso.

Vivir sin su familia fue quizá el aspecto que más lo afectó mientras era migrante; una reflexión que tuvo en plena Navidad, a pesar de haber encontrado Venezuela mucho peor de cómo la dejó dentro de la misma crisis que vive.

Pese a que no existen cifras sobre los venezolanos retornados, en diciembre se evidenció un flujo importante en las fronteras venezolanas; «volver a casa» fue un pensamiento en común entre muchos de esos que ingresaron al país para Navidad, aunque parezca poco probable.

Sin embargo, Manuel no da por definitiva su vuelta. A lo sumo, piensa en intentar surfear la ola ya con su automóvil en marcha. Si falla, está la probabilidad de agarrar las maletas de nuevo, aunque esa vez ya sea con su familia.

Lo único cierto es el ahora, pues diciembre cerró con un dólar tímido de llegar a los 60.000 bolívares y hoy se mueve entre los 80.000 bolívares. En Venezuela todo es incierto hasta para quienes tienen la certeza de algo.

Sobre el autor

Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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