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Reportan alquiler de niños en Bucaramanga para mendigar en los semáforos

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Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

Cualquier cosa es negocio. Así le deja ver un reportaje realizado por Caracol TV a través de su producción Los Informantes, quienes reportaron el alquiler de niños para mendigar en los principales semáforos de la ciudad de Bucaramanga, Colombia.

Los bebés entre tres y cuatro meses son los más buscados por las mafias que controlan este despiadado negocio, pues sus tarifan van por los 20 mil pesos el alquiler por día (6,2921 dólares estadounidenses), de acuerdo con lo declarado por una fuente confidencial que se hizo llamar “Angélica” al periodista Federico Benitez.

Por el contrarío, si ya se trata de niños, la cifra puede descender hasta los 10 mil pesos.

Angélica quien pudo constatar esta cruel realidad por su oficio de vender caramelos en los semáforos, detalló que lo padres pueden tener tres o cuatro hijos, los entregan en alquiler y se quedan todo el día en casa. Además, el trato incluye alimetar al menor de edad durante la “jornada”.

Según Angélica, los niños mayores de 4 años son desechados: Ya no sirven, porque son niños que no se van a quedar quietos en un solo lugar. No representan un impedimento para “trabajar'”, explica.

La inclemencia se traduce en horas y horas en un andén, situación que, de no haber “colaboración”, puede tener represalías:

Les pegan, los maltratas, como no son sus hijos (…) contal  de que se queden tranquilos”.

Además, cuenta que mientras los progenitores ganan 10 mil pesos, los alquiladores se quedan con hasta 80 mil.

A veces son las 11 o 12 de la noche y tú los ves en un parque pidiendo. No les importa si los niños se mojan o están cansados”, señala, y explica que el dinero recaudado por los padres apenas alcansa para pagar el arrendamiento y para un poco de comida. 

Sin embargo, Jaime Andrés Beltrán, activista que trabaja en las zonas más vulnerable de la localidad, denuncia que este no es un hecho aislado de la población pobre, sino que está engranado a una red que “trafica con la miseria de los más necesitados”:

A su acusación, se suma el fiscal delegado de infancia y adolescencia, Mario Gomez, quien asegura que el alquiler de niños está en manos de una red organizada de criminales que se enroquecen con la pobreza de las familias de más de escasos recursos, además de adueñarse de los espacios públicos de Bucaramanga para exigir dinero. 

De acuerdo con lo reportado por la producción especial del medio colombiano y Beltrán, a los infantes los dopan con una droga psiquiátrica que evita cuaquier llanto o queja, y los exponen mucho más vulnerables ante los ciudadanos, generando aún más lástima, lo cual se traduce en más dinero.

Medicamentos como levomepromazina o sinogan, como se le conoce, es un antipsicótico sedante que se pueden adquirir sin prescripción médica. Según lo afirmado por Angélica, los vendedores de la farmacia están en conocimiento sobre la intención tras la compra de dicha medicina:

La gente les dice para qué los necesita y les da el medicamente: Si tú lo vas a dormis, cinco gotas, las echan en el tetero. Si el niño no se duerme en 20 minutos, le echas otras cinco’. Eso depende de la edad”, asegura.

La crueldad no termara ahí, pues de acuerdo con expertos, el abuso de estas sustancias psicotrópicas podría producir en los niños un paro cardiáco, daño al sistema nervioso o afectar su desarrollo. 

En Estados Unidos, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) prohibió el consumo del levomepromazina para personas, restringiendo su uso solo el campo veterinario.

El alquiler de niños, si bien ha proliferado con la llegada de inmigrantes venezolanos, no ha sido un tráfica exclusivo de extranjeros, muchos colombianos conforman esta mafia.

Benitez entrevistó a un inmigrante venezolano que reconoció la gran brecha que hay entre pedir limosna solo y  acompañado de su hija y nieta: “Como soy hombre, creen que uno está pidiendo para un vicio, pero no es para eso. Cuando estoy solo, consigo 10 o 15 mil pesos, con mi nieta puedo llegar hasta a 50 mil“, confiesa.

Asimismo, las transacciones no se limitan solo a dar lástima con hijos de otras personas, sino también al pago de 15 mil pesos por tener el derecho de pernotar en una esquina: “Estás todo el día y a las 12 de la noche llega la persona por su dinero”, sostiene Angélica. 

Anggy Cuadros, psicóloga clínica del programa de salud mental y violencia del Hospital Local del Norte, quien ha atendido a niños víctimas de este tráfico de personas, argumenta que el daño que se les ocasiona es irreparable, tanto para ellos como para la sociedad: “Esta es una clase de maltrato infantil en el que los padres de familia dejan a sus hijos o los alquilan. Esto es violencia, es un delito“.

De momento, las autoridades colombianas no manejan cifras sobre esta práctica de explotación infantil. Mientras tanto, esta red criminal sigue apostango por la buena intención de los ciudadanos de Bucaramanga para recaudar dinero a costilla de la estabilidad mental, emocional y física de los más vulnerables de la sociedad.

Con información de Caracol.

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