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Diáspora

“Puentes de Solidaridad”, un programa de ayuda a migrantes venezolanos en Uruguay

Conferencia Episcopal del Uruguay

Desde 2019, Uruguay es parte del proyecto Puentes de Solidaridad, una iniciativa del papa Francisco que busca ser una ayuda para los migrantes venezolanos, o de cualquier otra nación, en Uruguay.

El proyecto lo impulsa la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede. Atiende el documento “Responder a los desafíos de los refugiados y migrantes: veinte puntos de acción para los pactos globales”.

Así, tiene cuatro directrices claras a la hora de relacionarse con las personas migrantes y refugiadas: acoger, proteger, promover e integrar.

Para cumplir el objetivo, 10 conferencias episcopales en América del Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela) se unieron para dar respuestas a la migración masiva de venezolanos.

De los países anteriores, cada Iglesia local traduciría el plan de trabajo de acuerdo a su estructura y potenciales de respuesta concreta.

En coordinación con instituciones gubernamentales, la Iglesia en Uruguay estableció que implementaría puntos de atención en Montevideo y los Departamentos de Rivera y Rocha, frontera con Brasil.

Los inmigrantes que llegan a Uruguay provienen en su mayoría de Cuba, República Dominicana y Venezuela. Para 2014 había solo 78 venezolanos en Uruguay, según investigación de la Conferencia Episcopal del Uruguay. Ahora hay más de 10.000.

El responsable del proyecto por la Conferencia Episcopal Uruguaya es Mons. Milton Tróccoli y la coordinadora nacional es la licenciada Gabriela Gómez con la colaboración del licenciado Camilo Genta.

Enfoques para la ayuda

En conversación con ACI Prensa, una de las coordinadoras del proyecto, Gabriela Gómez, explicó que se inició con un relevamiento del marco normativo de la migración. También abordaron las características de la población migrante, los puntos de ingreso a Uruguay y los posibles lugares para desarrollar el proyecto.

Al inicio del proyecto se informó a los migrantes sobre la normativa uruguaya. De esta forma se busca que conozcan sus derechos y regularicen su situación. También recibieron orientación sobre la cultura local para integrarse y convivir en forma adecuada.

Para las personas que carecen de un lugar donde dormir, se coordinó ayuda a través de la Congregación de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos.

La Iglesia no es ajena a una realidad que golpea fuertemente nuestra sociedad. Con esto queremos dar respuestas concretas a los inmigrantes, recibirlos, atenderlos desde el punto de vista espiritual y brindarles estas herramientas”, explicó Gabriela Gómez.

Convivencia y abrigo

A juicio de Gómez, una parte de la sociedad mira con recelo la inmigración. Pero la respuesta de las comunidades católicas ha sido muy positiva y se hace notar en la participación y colaboración con el proyecto a través de la campaña del abrigo y del alimento no perecedero.

Los migrantes han venido a impregnar un nuevo estilo a nuestras comunidades. Se les nota una gran espiritualidad y una necesidad de integrarse a la comunidad. Eso habla de la riqueza que como Iglesia Católica recibimos de ellos. La forma de vivir su fe creo que será un gran impulso y dinamismo en el caminar de la Iglesia en Uruguay”, dijo.

El programa Puentes de Solidaridad en Uruguay también contempla la realización de encuentros y foros para crear conciencia y reflexionar sobre el tema migratorio; además de articular acciones con distintos actores locales y eclesiales para proyectar estrategias de intervención a mediano y largo plazo.

En un futuro, el equipo coordinador espera ampliar la atención al aspecto psicológico, así como también brindar asesoramiento laboral.

En abril de 2019 se llevó a cabo la II Reunión de Coordinadores del Proyecto “Puentes de Solidaridad” en Bogotá. Foto: Migrants and Refugees Section

Un trabajo “a conciencia”

Por lo complejo del tema, las personas designadas recibieron durante seis meses una capacitación de carácter semi-presencial a cargo de la Universidad Católica Argentina. Con la denominación “Curso de capacitación sobre Incidencia Política en Materia de Migraciones, Refugiados y Trata de Personas”.

Los participantes se capacitaron en comunicación, negociación, legislación nacional e internacional, así como Doctrina Social de la Iglesia específica.

La propuesta concreta tiene por objetivo “promover una mejor vinculación entre los migrantes venezolanos y la población uruguaya y por derrame los migrantes provenientes de otros países de la región”. El producto específico es la “asistencia a la población migrante, especialmente de nacionalidad venezolana, que se encuentre en vulnerabilidad, a través de lugares que brinden primera asistencia, información y orientación”.

¿Cómo se implementa en Uruguay?

El plan se concentra en un servicio de acogida en las parroquias San Francisco de Asís de Ciudad Vieja (Montevideo), y en las ciudades Chuy y Rivera. Allí se les provee información básica para manejarse en territorio uruguayo. Además se les ayuda en otras necesidades como alojamiento temporal, provisión de alimentos y ropa.

Pero el trabajo se lleva adelante en cuatro líneas de acción: centros de referencia y acogida para los migrantes en Montevideo, Rivera y Rocha; información a población migrante sobre la normativa uruguaya; información útil para integración y convivencia con la población de acogida; y promoción de espacios de articulación.

Gabriela Gómez indicó que en los centros de atención se ha estipulado que una persona contratada por el proyecto reciba al migrante, lo oriente sobre cómo realizar los trámites necesarios y le ponga al tanto de sus derechos. “Brindarle, si es necesario, un abrigo y alimentos no perecederos para ayudarlo en los primeros días de estadía en el país”.

En los casos de las personas que no tengan dónde alojarse, se los deriva a la Parroquia de la Asunción y Madre de los Migrantes, en la Av. Dr. Luis Alberto de Herrera 2231, ya que la comunidad escalabriniana que allí se encuentra lleva adelante una casa para alojamiento y acompañamiento, que cuenta con una larga trayectoria en el país, de casi 43 años de presencia pastoral”.

Además, se ha comenzado en Montevideo una campaña del abrigo y del alimento no perecedero en la Parroquia San Francisco de Asís, en la Ciudad Vieja. Reciben donaciones, desde camperas hasta frazadas (abrigos) para quienes llegan y no tienen en cuenta el cambio de clima. Los alimentos no perecederos y los abrigos se reciben entrando a la Parroquia por la calle Solís 1469 esquina Cerrito.

Para Gómez, aunque es prematuro hacer una evaluación del trabajo realizado, se han cumplido algunos indicadores de resultados y los migrantes se han mostrado agradecidos por estas acciones. Esto los impulsa a seguir siempre adelante con el proyecto que apenas empieza.

Con información de La República Uruguay

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Sobre el autor

María Victoria Rodríguez

María Victoria Rodríguez

Lic. en Comunicación Social, mención Desarrollo Social. Bilingüe. Profe de Géneros Periodísticos. Amo los temas sociales, el derecho internacional y la fotografía.

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