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Economía

Pruebas del subsidio de la gasolina: un pantano de fallas tecnológicas

Foto: Gustavo Bauer
Gustavo Ocando Alex
Escrito por Gustavo Ocando Alex

Las fallas de transmisión del sistema de BioPago son constantes en el plan piloto del gobierno. Se contempla la alternativa de realizar depósitos de montos fijos cada mes a las cuentas bancarias de los choferes censados con sus carnets de la patria.

Especial para Papagayo News

Está parado en firme, serio, concentrado en su guardia. Su arma, un aparato negruzco lector de códigos QR y huellas dactilares, guinda frente a su pecho. No dispara balas, sino data… a veces. José Villasmil, empleado de una estación de servicio del norte de Maracaibo, parece un soldado mientras llena el tanque de gasolina de una camioneta gris último modelo este mediodía.

El equipo se le engatilla la mayoría del tiempo. “Hemos hecho muchas pruebas y nada. Eso no sirve”, dice, antes de cobrar el precio más económico del mundo por el llenado de 50 litros de combustible a una mujer que le entrega un billete novísimo de 1 bolívar soberano. La choferesa no espera por el cambio, aun cuando el dinero sobrante sirve para pagar el turno de la veintena de vehículos que aguardan en fila bajo un sol sañudo. Quizá, sea útil para pagar el de los que lleguen durante todo el día.

Un litro de gasolina de 91 octanos cuesta 0,0001 bolívares en Venezuela y la de 95, BsS. 0,0006, mientras Pdvsa vende un camión cisterna lleno del combustible a los dueños de estaciones de servicio por entre 1,8 y 2 bolívares (33 dólares estadounidenses según la tasa oficial o menos de un dólar en el mercado negro de divisas). Es el mismo presupuesto que se requiere para comprar cuatro panes salados o una golosina minúscula.

El gobierno venezolano inició el 4 de septiembre pasado un plan piloto para cambiar esa disparidad, apremiado por su más baja producción petrolera en los últimos 40 años y por tropiezos operativos en sus seis refinerías dentro del país ―posee otras 18 en el extranjero.
La idea es aumentar progresivamente el precio de la gasolina hasta el estándar internacional en el mercado local, donde solo los registrados en el carnet de la patria podrán disfrutar de un subsidio de parte del Estado, según explicó el presidente Nicolás Maduro en agosto.

Es un sistema tecnológicamente ambicioso, que requerirá entre dos y tres lectores activos en cada una de las 2 mil 700 estaciones de servicio de Venezuela, así como la instalación de antenas y servidores que permitan enviar, procesar y recibir data de manera inmediata.
El proyecto procura mayores ingresos para estabilizar la producción de gasolina en el mercado interno y minimizar el contrabando de extracción de combustible.

Petróleos de Venezuela cifró en 24 mil 549 millones de dólares las pérdidas del Estado entre 2014 y 2016 por producir y refinar gasolina para el mercado interno. Maduro, en septiembre, dijo que el contrabando representaba una lesión patrimonial de 18 mil millones de dólares.

El corazón del proyecto de subsidio es un escáner QR con identificador de huellas dactilares de fabricación china, que funcionaría en las bombas de ocho estados del país en fase experimental.
Los choferes poseedores del carnet de la patria disfrutarían de depósitos mensuales directos a sus cuentas bancarias de parte del gobierno venezolano con la suma total de su subsidio.
La prueba estaba prevista para durar 15 días, pero ya suma dos meses. Sus evaluaciones han detectado fallas sistemáticas en la transmisión y recepción de datos, admiten fuentes del ministerio de Energía, que pidieron a Papagayo News reservar sus identidades.

En promedio, ha resultado exitoso uno de cada 10 intentos de enlazar las señales del dispositivo BioPago desde un muestreo de las 2 mil 700 estaciones de servicio del país hasta los servidores oficiales, según los informantes del ministerio y también de acuerdo con miembros del partido político Somos Venezuela y del plan social Chamba Juvenil ―que monitorean el plan piloto en turnos de día y tarde.

Las causas son principalmente tecnológicas: ausencia de señal óptima para las telecomunicaciones y constantes fallas eléctricas. El acceso a Internet en Venezuela es el más deficiente del continente, según la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal), y ese ecosistema digital ha mermado aún más por el robo masivo de cables telefónicos y el deterioro de la infraestructura comunicacional.
A las dificultades del plan piloto, se suma el bajo nivel de aprendizaje sobre el lector portátil de parte de centenares de trabajadores de las estaciones de servicio.

Una de las antenas que, aunque instaladas en las estaciones de servicio, presentan fallas de transmisión. Foto: Gustavo Bauer

Petróleos de Venezuela anunció oficialmente que sus autoridades se reunieron el miércoles 14 de noviembre con la Dirección de Mercado Interno de Combustibles para “revisar” las recomendaciones para el subsidio.
Entre las alternativas que se contemplan, pudo conocer Papagayo, están los depósitos de un monto fijo mensual a las cuentas bancarias de los choferes con carnet de la patria a manera de subsidio.

En manos del gigante chino ZTE

Cantv, empresa de telecomunicaciones del Estado venezolano, realiza junto a Pdvsa un último esfuerzo desde inicios de noviembre para rescatar el proyecto. Han comenzado a instalar decenas de antenas de alto espectro en las estaciones del plan piloto especialmente en aquellas ubicadas en los límites con Brasil y Colombia para lograr una transmisión de data óptima y veloz.
Los intentos, por el momento, han arrojado resultados igualmente decepcionantes. Miembros de la organización Somos Venezuela y Chamba Juvenil calculan que las fallas de enlace estación-servidores no podrán solventarse del todo antes de febrero del próximo año.

La escasez de gasolina urge al gobierno a tomar una medida inminente para regular el mercado interno. La Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros y Gasíferos de Venezuela calcula que entre 80 y 90 % de las estaciones de servicio del país no cuentan habitualmente con combustible en sus depósitos. Iván Freites, su secretario general, cree que el sistema de subsidio no aguantó la prueba.

Sabemos que el sistema de telecomunicaciones está caótico. Todo es una distracción para encubrir el déficit de producción de gasolina que hay en Venezuela”, que es de aproximadamente 60 mil barriles diarios, precisa.

Maracaibo es una de las ciudades a las que mayor prioridad ha dado la alta gerencia de Pdvsa en la prueba piloto, ya que sus “bombas” son el origen de una de las principales rutas de contrabando de extracción de gasolina hacia Colombia. En ellas, la intermitencia de las señales de transmisión y recepción de datos es una constante.
Fran Monroy, periodista con especialización en telecomunicaciones e información, considera que los ejercicios para probar la transmisión de data son “absolutamente dispersos”, pues ocurren en lugares donde ni siquiera opera óptimamente la señal de telefonía celular, como la frontera o sitios inhóspitos.

El censo para el subsidio mediante el carnet de la patria registró a tres millones 385 mil 337 vehículos y dos millones 636 mil 301 personas, precisó el jefe de Estado.
Si cada uno de esos choferes llena los tanques de gasolina de sus carros, camiones o camionetas cada tres días, el Estado venezolano deberá procesar en sus servidores un promedio de un millón de transacciones diarias en todo el país, calcula Monroy.
“Semejante necesidad de búsqueda en la base de datos del servicio para el subsidio de la gasolina va a colapsar a la larga. El gobierno aún no ha armado esa potencia comunicacional para procesar esa cantidad de data”, afirma el experto.

El gigante chino ZTE es el alfarero y fiscal del sistema. Su Qinfeng, su presidente para América Latina, confirmó a la agencia Reuters que la compañía desarrolla la aplicación de pago móvil mediante el carnet de la patria y también certificó la venta de servidores a Caracas para almacenar la data de los venezolanos.
Los contratos con el gobierno venezolano ascienden a 70 millones de dólares, confirmó la investigación periodística tras revisar los acuerdos.

ZTE, fundada en 1985, se promociona como un proveedor global de equipos de telecomunicaciones y soluciones de red que tiene operaciones en 160 países del mundo. Su fortaleza son los equipos móviles.
La compañía cayó en desgracia con el Departamento de Comercio de Estados Unidos por sus negocios con regímenes considerados autoritarios, como Irán y Corea del Norte.
En 2018, debió pagar 1 billón de dólares al gobierno norteamericano solo por una de múltiples disputas sobre violaciones de sanciones administrativas y leyes de exportación.

Fallo tras fallo

José, el “bombero” con pinta de soldado, desenfunda el lector QR para introducir la cédula de identidad de un chofer treintañero que, curioso, quiere saber qué ocurre al aportar sus datos y colocar su dedo pulgar en el artefacto.
Unos segundos y ¡luz verde! “Aprobado”, dice el empleado. El rictus del muchacho es de extrañeza honda. Si no posee carnet de la patria, ¿cómo pudo pasar la prueba? ¿Cómo puede el gobierno otorgarle, aunque ficticiamente, un subsidio? Otro fallo más.

“Muchos de los códigos de esos carnet están dañados. La verdadera cédula es esto”, dice José, mostrando el inferior de su dedo pulgar.
Otros usuarios como Mary Mogollón, de 45 años, afirma que los lectores QR sí han utilizado satisfactoriamente su carnet en las pruebas. Hasta defienden su uso. “Lo he probado en varias ‘bombas’ y sí me sirve”, dice, sonriendo, mientras espera el llenado de su camioneta en una estación de Cecilio Acosta.
Antonio Herrera, “bombero” con 39 años de experiencia, confirma que la señal de los aparatos es intermitente, mientras da paso a un destartalado camión de recolección de escombros en su punto de venta. “Es fácil de usar el aparato, pero lo malo es la señal. Se va mucho, como esto del ‘chip’. Se va casi siempre y nos sentamos aquí por varios minutos a esperar que vuelva”.

Se refiere al sistema automatizado de regulación de la venta de combustible, conocido como TAG, que Pdvsa implementó en 2013 en Zulia y, años antes, en Táchira para prevenir que un ciudadano pudiera verter gasolina en un mismo vehículo más de una vez por día.
Francisco Arias Cárdenas, gobernador entre 2012 y 2018, admitió en agosto el fracaso de ese “chip” para frenar el contrabando de gasolina en la región.
“El chip no funcionó. La misma corrupción interna de quienes lo manejaban y lo instalaban confluyó para que no fuera suficiente. Había gente con cinco o seis chips. Se vulneró”, dijo a la prensa, en el acto del aniversario 49 de Corpozulia, institución que preside desde su salida de la gobernación en diciembre de 2017.

Larry Pirela, quien tiene 17 años trabajando en una de las bombas más populares de la avenida Delicias, da por sentado que no será sino hasta 2019 cuando el aumento de gasolina y el moderno mecanismo de subsidio oficial se concreten.

“Ese sistema funciona más o menos. La señal va y viene”, cuenta. Larry se dice despreocupado por su éxito o no. Le inquieta más el hambre.
Calcula que, en promedio, la mitad de sus clientes utiliza los lectores QR con sus carnet de la patria o aportando su número de cédula. El resto se niega “por razones políticas”, por rechazo generales a las políticas del Presidente, dice.

“Aquí estamos subsistiendo con la ‘maraña’. Nos dan un kilito de arroz o de harina y dejamos ‘colar’ a la gente”, confiesa sin sonrojarse. La trampa y la viveza, mientras el subsidio deshoja la margarita, son los que le dan de comer.

Sobre el autor

Gustavo Ocando Alex

Gustavo Ocando Alex

Colaborador de Papagayo News.
Licenciado de Comunicación Social.
Profesional con amplia trayectoria como periodista, exjefe de edición y corresponsal de distintos medios de comunicación nacional e internacional.

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