Economía

Provea: “De 2003 a 2012 fueron robados $ 69.500 millones mediante importaciones fraudulentas”

Mary Cruz Finol
Escrito por Mary Cruz Finol

En el marco de la serie de investigaciones en Derechos Humanos, Provea presentó un trabajo especial donde se analiza el impacto de las sanciones económicas impuestas a la administración de Nicolás Maduro.

De la mano del economista y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), Manuel Sutherland, en esta investigación se indaga sobre la naturaleza de la “crisis económica que atraviesa al país y analiza si la crisis es efecto causa de las sanciones, su consecuencia o nada tiene que ver una con la otra”, indica la ONG en su portal web.

Asimismo, se adentra en la posibilidad de que la crisis pueda estar siendo agravada por las sanciones y si estas, efectivamente, “causan un impacto político positivo en el país, si facilitan el cambio político o si estas causan importantes regresiones sociales que perjudican el devenir democrático”.

El Estado moderno en Venezuela, renta petrolera: auge y caída

En un principio, Sutherland destacada las variaciones interanuales del Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela, donde los “enérgicos ciclos de auge y caída determinan la movilidad extrema de la producción, que refleja la feroz volatilidad en los precios del petróleo. El preciado hidrocarburo constituye el 95 % de las exportaciones en los años de auge en los precios (2012) y cerca del 65 % en los años donde el precio del petróleo es considerado bajo (1998), es decir, cuando la renta es exigua y el negocio petrolero ofrece una ganancia similar a la de una producción industrial normal”.

Señala que tras la súbita caída del PIB en el 2002, la economía en la época dorada (2005-2008) creció a tasas elevadísimas (alrededor de 8 % interanual), impulsadas por un auge en la renta petrolera que multiplicó el ingreso por exportaciones en más de tres veces:

La ‘edad de oro’ del gobierno actual es donde el movimiento político bolivariano se muestra más agresivo, empieza a hablar del “socialismo del siglo XXI” (año 2005), comienza con planes de integración comercial (ALBA en vez del ALCA) y emprende un proceso de estatizaciones de algunas grandes empresas industriales y de servicios, como: cemento, acero, telecomunicaciones, banca y minería”, indica el informe.

La abrupta caída de los precios del petróleo a finales de 2008 y a lo largo del 2009, “que reflejaron los embates de la crisis mundial de 2007-2008”, frenaron enormes proyectos de inversión y ambiciones políticas más elevadas. No obstante, en 2011 se observa una formidable recuperación de la senda de crecimiento económico derivada de un nuevo incremento en los precios del petróleo, que pasan de estar en 35 $ por barril (2009) a elevarse hasta los 120 $ en la época que comprende los años 2011-2013. 

 

La crisis se gesta en la volatilidad de un ciclo económico que se creía siempre en ascenso

En los años 2014 y 2015, Venezuela es golpeada nuevamente tras la caída del precio del petróleo: “Aunque triplica y en algunos meses quintuplica a los ingresos que se tenían en el año 2001-2002, el ritmo incrementado de gastos del gobierno, la hipertrofia en las importaciones hace que los precios del petróleo sean 5 o 6 veces más altos que los observados ‘a inicios del década del 2000 (BCV, Banco Central de Venezuela, 2016), y luzcan ahora como ‘pequeños’.

En esos últimos años empieza la contracción de las importaciones, la caída en la oferta de bienes y servicios, y empiezan a reflejarse los resultados de un proceso de desindustrialización que en favor de un fervor importador llegó a traer: leche líquida, cemento, gasolina, plástico y obreros (chinos) para construir viviendas.

De acuerdo al análisis planteado por el autor, la caída en la producción y en la productividad hizo más patente la escasez de bienes, con lo cual se agudizó el incremento en el precio de los mismos: “La enorme impresión de dinero inorgánico, componente útil para la expansión del gasto y la cobertura de déficit fiscales, se vio reflejada en un aumento de la base
monetaria en más de 125.000 % (de enero 1999 a enero 2017). Todo ello incrementó las tasas de inflación (2015) a casi el doble de la inflación más alta de la historia del país (1996). Apenas acaece un descenso de la renta, se parece inhibir la producción agrícola e industrial y diluir el salario“.

 

La explosión de la crisis que tenía años incubándose en las sombras

La industria y el agro fueron reducidos con “la hoz de un tipo de cambio muy sobrevaluado (la sobrevaluación supera el 10.000
%)”.

Según Sutherland, lo importado fue extremadamente barato y se desincentivó cualquier esfuerzo productivo industrial:

La fuga de capitales se disparó y se desarrolló un endeudamiento externo a onerosas  tasas de interés”, asevera.

El final del ciclo de expansión rentístico se evidencia en el período 2014-2018, un quinquenio que se caracterizó por cinco caídas sucesivas en el PIB per cápita, algo nunca antes visto en nuestra economía. Para los años 2017 y 2018, se observó el agravamiento de la crisis con el penoso protagonismo de una hiperinflación que ha roto todos los records históricos para América.

 

El fraude importador o una forma de exportar renta

Las importaciones que se han llamado “fraudulentas”, forman parte del principal motor de la exportación de la renta petrolera. Para tal fin, el autor solo se enfocó en una sinopsis de un rubro esencial: la carne.

El aumento de la importación de carnes (FOB) para el período 2003 —inicio del control de cambio— a 2013, fue de 17.810 %:

Lo ‘asombroso’ es que el consumo nacional promedio de carne disminuyó en 22 % para ese mismo  período. De solo importar 10 millones de dólares anuales, se pasó a importar más de 1.700 millones de dólares. Ni hablar que la carne lleva meses sin hallarse de manera regular en los supermercados. Como complemento de ello, se puede ver que de 1998 a 2013, el incremento en la importación FOB de animales vivos fue de: 2.280 %. Para ese mismo año el valor FOB de la exportación de animales vivos descendió en un 99,78 % —fue sólo de 4.300 dólares en todo el año”.

Destaca las denuncias de importaciones de “fabulosas” máquinas de cortar césped de 12 mil dólares y de máquinas para procesar pollos de 2 millones de dólares; cuando la gendarmería aduanal revisó el contenedor solo vieron herramientas oxidadas, asegura el economista.

Como parte de la información recabada, resalta que la empresa de consultoría Ecoanalítica, que está alejada de una posición comunista, calculó que de 2003 a 2012 fueron robados $ 69.500 millones mediante importaciones fraudulentas:

Exportadores en la zona de libre comercio en Panamá “facturaron” $ 1.400 millones de dólares en envíos a Venezuela, sin embargo, funcionarios panameños aseguran que de esa cantidad $ 937 millones fueron un fraude: las compañías facturaban productos inexistentes”.

En otro de los casos documentados, una compañía que importaba equipos agrícolas declaró el costo de una máquina para desgranar mazorcas en $ 477.750, cuando su verdadero precio es de $ 2.900 dólares.

 

En sus Consideraciones finales, el autor alega que, dadas las explicaciones asentadas en el informe, las formas políticas deben transformarse radicalmente en Venezuela. Juzga que una ayuda real “en aras de amainar la voracidad de la crisis y empujar al gobierno a una mesa de negociaciones” sería la reestructuración de la deuda externa: bonos soberanos y los bonos de PDVSA. Califica dicho escenario como un de “pluralidad democrática” establecido por instituciones donde el poder se distribuya entre diversos factores políticos.

A su vez, resalta que diversas estimaciones afirman que la economía podría decrecer en el 2019 en un impresionante
25 %. Ello haría que la economía retrocediese un crítico 63 %. Admite que ese resultado se verá negativamente
influenciado por las sanciones, aunque asegura que no son la causa de tal caída:

El asunto es que las sanciones solo vienen a empeorar un dramático cuadro económico, no representan parte de la solución, sino ahondan en los problemas ya previamente explicitados”, señala.

Por otra parte, menciona que las políticas de inversiones en el sector turístico cubano ayudaron en gran medida a flexibilizar la situación en la isla, otorgando mayores libertades económicas a sus ciudadanos, mejorando la situación de sus familias y abriendo el camino para cambios más democráticos.

A su juicio, la izquierda nacional e internacional se siente muy incómoda con el caso venezolano. 

Para leer el informe completo, puede ingresar al siguiente link: https://www.derechos.org.ve/web/wp-content/uploads/SancionesSutherland-1.pdf 

Fuente: Provea

Foto: Provea

Sobre el autor

Mary Cruz Finol

Mary Cruz Finol

Comunicadora Social egresada de la Universidad del Zulia. Estudiante de Lingüística y Enseñanza del lenguaje. Amante de las artes en todas sus presentaciones.

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