Diáspora

Por qué los venezolanos huyen de un país sin guerras ni catástrofes

Héctor Daniel Brito

Hay situaciones incontrolables y parece que la diáspora venezolana es una de ellas. Pese a los llamados de los líderes oficialistas y opositores venezolanos hacia sus connacionales a continuar en el país, más las innumerables trabas migratorias en países receptores, los números de la diáspora continúan en ascenso.

Mientras que organizaciones de todas las instancias intentan solapar la situación en las fronteras y otras comunidades están colmadas de refugiados, la crisis gana terreno en la nación sudamericana. Las razones de la huida se convierten en una decisión casi obligatoria para el bienestar y la supervivencia de los futuros migrantes.

En el estudio Justicia desde el desarraigo: Nociones de justicia de personas migrantes y refugiadas venezolanas en Colombia, realizado por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), de Venezuela, y la Universidad de los Andes, de Colombia, señalan algunos argumentos en jerarquía de por qué el venezolano migra.

En un reportaje anterior referimos ampliamente los resultados de esta investigación, en la que se mencionan, incluso, las posibles soluciones para dar fin a la crisis venezolana:

“La crisis estructural, con específico impacto a nivel social y económico, es la principal causa de salida del país, de acuerdo a 27 respuestas que equivalen al 45 % del total en el estudio. La pérdida del poder adquisitivo, la hiperinflación que acumula dos años consecutivos, la escasez y el consecuente encarecimiento de los productos, bienes y servicios”, revelan los resultados.

Crisis económica

“Dejamos todo en Venezuela. No tenemos un lugar donde vivir o dormir y no tenemos nada para comer”, compartió Nayebis Carolina Figuera, de 34 años, a la Agencia para Refugiados de la ONU (Acnur). La venezolana huyó al vecino Brasil y forma parte de los refugiados que no solicitan protección internacional a través de los procedimientos de asilo; salir fue su única opción.

La hiperinflación en Venezuela continuó el mes pasado su desaceleración a ritmo interanual, y se ubicó en 135.379 %, según un informe presentado recientemente por la Asamblea Nacional de Venezuela (AN).

A su vez, el índice de precios aumentó, en comparación con el mes anterior, un 65,2 %, casi el doble que en julio, señaló el diputado Ángel Alvarado, miembro de la Comisión de Finanzas del Legislativo.

Calidad de vida

En el marco del Día de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el representante especial conjunto para los refugiados venezolanos de Acnur y la OIM, Eduardo Stein, explicó: “por el momento no se percibe un final de este movimiento masivo de población venezolana, que incluye a un número creciente de personas vulnerables, muchas de las cuales necesitan protección internacional“.

Además, agregó que hay un grupo numeroso de personas que buscan acceso a servicios básicos, oportunidades de empleo, servicios de atención en salud entre otros requerimientos primarios de todo ser humano.

El sueldo mínimo en Venezuela era de 1.800 bolívares y equivalía a 30 dólares. Hoy se ubica en 40.000 bolívares y, calculado con la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), apenas alcanza los 2 dólares.

No solo lo poco que representa esta cifra en divisas es preocupante, sino que también se le suma una economía dolarizada y sujeta a una inflación cada vez más agresiva. Ante esto, Econométrica resalta que el poder de compra del ingreso mínimo cayó 52,9 % en julio de 2019 en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Víctima de delincuencia

“Caminamos por 11 días y tuvimos que dormir a la intemperie. Nos fuimos porque nos amenazaron con matarnos. Mi hermano fue asesinado… casi me matan también”, indicó Ana a Acnur, una venezolana en Ecuador quien ha vivido de cerca la inseguridad en el país caribeño.

Para el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), “el empobrecimiento se agudiza y cambia las formas del delito, incorpora nuevos actores, hay un nuevo tipo de delincuente no profesional: son las personas empujadas al delito por hambre. También cambian las formas del delito pues los delincuentes, los ladrones profesionales, ya no buscan dinero, sino que roban bienes y comida“.

En un estudio interanual, correspondiente al 2018, aseguran que la tasa pronosticada fue de 81,4 muertes violentas por cada cien mil habitantes para un total de 23.047 fallecidos, “aunque extremadamente alta y muy lamentable, representa una leve reducción en relación al año anterior“, subrayan.

Venezuela, con una tasa de 81,4, continúa siendo el país más violento de América Latina, que, de acuerdo con los pronósticos sobre los países más violentos de Centroamérica, duplicará la tasa esperada para Honduras este año (40 víctimas por 100 mil/h) y se ubicará por encima de la que tendrá El Salvador, que se espera que sea menor de 60 muertes por 100 mil/h”, sentencia la organización.

Oportunidad laboral

José Antonio Perdomo es un barbero exprés que trabaja bajo un árbol en Ecuador, reporta El Universo; él ofrece sus servicios a los peatones diciéndoles: “Un dólar te costará el corte de cabello”.

El joven estilista cuenta un poco sobre su historia: “mi sueño siempre fue ser barbero, pero por falta de oportunidades en mi país migré hacia Colombia en busca de mejores días”.

En Barranquilla, Colombia, trabajó lavando y cuidando vehículos. Con lo que ganó el trató de inscribirse en el Instituto Educativo Sandra, que forma profesionales en el campo de la belleza, pero no pudo por falta de pasaporte. “Decepcionado, pero sin darse por vencido regresó a su natal Maracaibo, donde obtuvo el diploma de ‘Barbero Profesional'”, precisa la nota.

Luego puso sus ojos en Ecuador, por lo que trabajó en diferentes gabinetes de belleza, ahorró y compró los accesorios con la ilusión de tener su propia barbería. Actualmente, su negocio toma más popularidad en el parque de El Ejido, ubicado en la capital ecuatoriana.

De acuerdo con el economista Luis Vicente León, los venezolanos en su país tienen varias maneras de subsistir, y detalla: “Si consideramos que el salario promedio no da ni para comprar un cartón de huevos, parece que esa respuesta podría tener sentido. Pero es obvio que, por muy grande que sea el segmento que se encuentra excluido y condenado a la mendicidad, este es un grupo cercano al 14 % de la población total, lo que nos obliga a pensar en el restante 86 % que algo más están haciendo para vivir“.

En una entrevista para el Diario Los Andes, León explica que el grupo más grande de ellos (60 %) se ha convertido en dependientes de las transferencias del gobierno, puesto que el ingreso de su trabajo no alcanza para cubrir necesidades básicas y su consumo está determinado por los subsidios.

Asimismo, el restante 26 % de la población tiene acceso a divisas extranjeras en diferentes magnitudes, mientras que otro 9 % de los venezolanos están viviendo de las remesas de familiares y amigos.

Sin embargo, aclara que no es suficiente para tener una estabilidad dentro de Venezuela y el éxodo reafirma tal aseveración.

Persecución política

Leonel Ortega, ingeniero durante casi 40 años de PDVSA, abandonó su trabajo en octubre, a pesar de las amenazas de las autoridades que le exigieron que se quedara y supervisara la reparación de la infraestructura que se estaba desmoronando.

Como reseña Los Ángeles Times, los secuaces de Nicolás Maduro fueron a la casa de Ortega, golpearon a su esposa e hijos y saquearon su casa antes de quemarla hasta los cimientos, cuenta el venezolano en una entrevista reciente en un refugio de México.

Su situación en este momento es la de solicitante de asilo en Tijuana; una posición con la que intenta proteger su vida y la de los suyos.

Los venezolanos encabezan la lista mundial de nuevas peticiones de asilo. Como un hecho inédito, las 341.800 personas del país suramericano que el año pasado pidieron protección internacional superaron en número —con gran diferencia— de afganos y sirios procedentes de países en conflicto.

Así pues, el informe de Tendencias globales de 2018 de la Acnur califica la situación de los venezolanos que huyen como “el mayor éxodo de la historia reciente en la región y una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo”.

No hay en el mundo un grupo tan grande de personas que se haya visto forzado a salir de su país sin que haya una guerra o una catástrofe” ─William Spindler, portavoz de Acnur para América Latina

Foto: AFP

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Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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