Pese a los riegos de ser migrantes, los venezolanos continúan huyendo de su país

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Un estudio elaborado por el Centro de Derechos Humanos (CDH) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), titulado ‘Caminantes de ida y vuelta: El flujo de caminantes venezolanos por el continente en tiempos de pandemia’, reveló que la movilización terrestre de migrantes no se ha detenido pese al cierre de fronteras, a tal punto que prevén la emigración de 800.000 personas para este 2021.

«Solo han variado las modalidades, aumentando los riesgos para los caminantes y disminuyendo el control sobre la población que ingresa«, explica el documento.

Esto se debe a que, en definitiva, los gobiernos restringieron el tránsito regular de migrantes a través de pasos fronterizos a partir de marzo de 2020. Sin embargo, esto solo proliferó el uso de vías irregulares, mejor conocidas como «trochas», para trasladarse entre países, por lo que se mantiene un flujo similar al que se ha evidenciado en el fenómeno de migración de la última década.

El estudio detalló que el cruce más utilizado es que conecta a Táchira con el Norte de Santander. Sin embargo, el de Zulia y La Guajira no se ha paralizado, pese a tener un flujo de personas menor. Por otra parte, el de Apure está disponible, pero solo mediante rutas fluviales, que los migrantes recorren en canoas.

Preocupación internacional

Julissa Mantilla, Relatora para Migrantes, Asilo, Refugio y para Personas Mayores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló que ese organismo reconoce que hay una crisis humanitaria en Venezuela, además de la existencia de una crisis de movilidad humana en toda la región debido a ello.

La preocupación sobre las personas migrantes y refugiadas venezolanas tiene mucho tiempo, aseveró Mantilla, al tiempo que señaló que el fenómeno de los desalojos “tiene un impacto determinado y diferenciado en los derechos humanos de las personas”.

“A pesar de que hablemos de personas venezolanas, entre estos hay diferentes grupos de personas vulnerables, como niños y adolescentes, mujeres y adultos mayores”, recalcó la relatora de la CIDH.

No solo hablamos de perder una vivienda, dijo Mantilla, “el desalojo vulnera múltiples derechos, y en un contexto de pandemia no contar con una vivienda afecta el derecho a la salud. Hay que preguntarse que efectos multidimensionales tienen los desalojos sobre los derechos humanos de las personas venezolanas migrantes y refugiadas de grupos vulnerables”, indicó.

Además, señaló que cuando la mayoría de las personas encuestadas responden que desean quedarse en los países de acogida: “Es allí donde los Estados deben enfocar sus políticas públicas (…) Lo que normalmente sucede luego de un desalojo es que las familias se desplazan al interior del país. La movilidad continua y solo puede ser abordada con políticas coordinadas con perspectiva de derechos humanos”.

En apuros

La Sociedad Hebrea de Ayuda al Inmigrante (HIAS, por sus siglas en inglés) presentó un informe sobre una encuesta realizada en siete países de la región a migrantes y refugiados venezolanos sobre su situación con respecto a vivienda. 40 % manifestó que ya habían sido desalojadas durante la pandemia.

La encuesta, realizada en Perú, Ecuador, República Dominicana, Colombia, Panamá, Brasil y Guyana arrojó que 81 % de los venezolanos quieren quedarse en el país de acogida, mientras que 37 % afirmó que se encontraría en riesgo si regresaran a Venezuela.

Agresión contra mujeres migrantes

Según un estudio realizado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 13 % de las mujeres migrantes venezolanas reportó haber sido víctima de algún tipo de violencia durante su trayecto para salir de Venezuela.

Las encuestas para la investigación fueron realizadas en 11 países que han acogido a migrantes venezolanos, como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay.

35 % de las mujeres encuestadas reportó haber sufrido violencia física, 25 % violencia verbal, 11 % violencia psicológica y 10 % violencia sexual.

La mayoría de las mujeres que sufrió estas cuatro formas de violencia estaba en el grupo de edad entre 18-34 años y tenía estudios secundarios.

Algunos de estos indicadores aumenta en el caso de las mujeres que viajaron solas, grupo en el cual 39% reportó ser víctimas de violencia física, 24 % violencia verbal, 12 % violencia sexual y 9 % violencia psicológica.

Además, el 40 % de mujeres respondió que había sentido discriminación y el 86 % de ellas reportó que había sido con base en su nacionalidad.

Redacción Papagayo

Redacción Papagayo

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