Diáspora

Migración venezolana en Perú se mantiene “bajo perfil” ante conflicto político y actos de xenofobia

Héctor Daniel Brito

Un terremoto político al que solo le faltan los movimientos de “placas” para aparecer. Su epicentro: cuando el presidente peruano, Martín Vizcarra, decretó la disolución del Congreso y llamó a elecciones de un nuevo parlamento.

Hoy, Perú vive momentos de tensión que se traducen en dos presidencias paralelas apoyadas por el poder Ejecutivo y el poder del Congreso. Al primero, lo apoyan las fuerzas armadas.

El mandatario tomó la decisión basado en que el Congreso, de mayoría opositora y fujimorista, rechazó la cuestión de confianza planteada días antes por su Gobierno para cambiar el proceso de selección de magistrados del Tribunal Constitucional (TC).

La respuesta no esperó réplicas tardías: el Congreso aprobó suspender de sus funciones a Vizcarra durante 12 meses por “incapacidad temporal” y juramentó a la vicepresidenta Mercedes Aráoz como la nueva presidenta en funciones.

Y, pese a que Aráoz dimitó de sus funciones este martes, será el TC el que podrá resolver un conflicto centrado en la elección de los miembros de este tercer órgano.

No obstante, en la ciudadanía persiste un malestar por los casos de corrupción de diferentes funcionarios (incluido el presidente), las posibles excarcelaciones de los Fujimori y lesiones institucionales, por las que se asoman elecciones generales para solventar la situación.

Los migrantes venezolanos

Antes de que el presidente de Perú decidiera disolver el Congreso, la legisladora del partido político conservador Fuerza Popular, Esther Saavedra, solicitó al mandatario que cerrara las fronteras con ayuda del ejército para evitar que Perú se convierta en “el patio fronterizo de América Latina” y que saque del país a los inmigrantes venezolanos “malos o buenos”.

Según Saavedra, “un millón de inmigrantes entre legales e ilegales, entre trabajadores y bandidos delincuentes, tienen que comer, tienen que dormir, vienen a quitar trabajo a nuestros peruanos”.

Así, dentro de los conflictos internos que enfrenta Perú, la migración venezolana ha sido parte de debates entre funcionarios y, por supuesto, entre ciudadanos comunes, que han ocasionado más tensión sobre el futuro de los conflictos de ese país.

Andry Carvajal es un venezolano que tiene casi un año viviendo en Perú. Como muchos otros migrantes, cuenta con el Permiso Temporal de Permanencia (PTP), un documento que los venezolanos deben poseer para regularizarse de entrada en ese país.

Sobre la situación con los migrantes, Carvajal primero expone las razones por las que Perú ha llegado al punto en el que situaciones xenófobas son cada vez más comunes.

Sostiene que la dimensión de este problema merece mucha atención, puesto que Perú históricamente no ha sido un país receptor de migrantes, además, los niveles de educación universitaria también influyen en el fomento de una cultura más abierta al extranjero que se queda a vivir.

Asimismo, reconoce que en muchas ocasiones el venezolano puede tomar actitudes equívocas en su estatus de visitante y, por ello, otros pagan los “platos rotos”.

Un punto importante es el rol de la prensa, que ha centrado su atención en los delitos cometidos en manos de venezolanos (aunado al tono amarillista con el que se cuentan), sin embargo, sostiene que estos días han cambiado esta temática y han optado por darle cobertura a lo que ocurre actualmente: “un descanso” para las reiteradas noticias sobre cualquier venezolano.

Por último, deja claro que jamás ha sido blanco de un ataque xenófobo y considera que estas acciones suceden usualmente en provincias, por lo que quizá la probabilidad de toparse con esta situación es menor al vivir en Lima.

Asimismo, la venezolana radicada en territorio peruano, Eva Marina Santos, considera que el ambiente actual “se siente tenso” porque las personas están con la incertidumbre de “qué pasará”. Además, al migrante le toca reconsiderar un futuro en otro país y eso “desconcentra”.

Estos temas nos ponen sensibles, a pesar de que los peruanos están contentos por todo lo que esta pasando. Desde hace tiempo políticamente Perú está sufriendo”, señala.

En cuanto a la economía, indica que Perú se ha paralizado porque los inversionistas no se sienten en confianza, por lo tanto también se ha afectado en términos laborales, pues “cada día los filtros son más exigentes, y sí, se siente que la economía ha cambiado cuando vas al mercado, por ejemplo, ya que siempre gastas un poco más (…) Claro, no tanto como una inflación“, recalca.

Y agrega: “He conocido personas que ya tienen testimonios de que han sido los primeros en los recortes de nómina por ser venezolanos“.

Sobre la xenofobia, admite que todavía no tiene un testimonio personal: “Gracias a Dios, este país ha sido muy receptivo conmigo, pero sí a veces uno trata de andar bajo perfil, no comentar tanto, andar lo más callado posible para evitar que por tu acento puedan salir con alguna patada”.

Con la misma amplitud, Isabel Cristina Morán, periodista zuliana en Lima, comenta que, desde su punto de vista, el sistema político peruano está tan quebrantado que quizá la migración es más que un “asunto serio”, también tiende a convertirse en una cortina de humo.

Los insultos xenófobos, los ataques por parte de autoridades y las acciones discriminatorias en ambientes laborales son el día a día en todo el país. Videos se viralizan y pierden vigencia rápidamente cuando otro similar lo suplanta, relata.

En este sentido, manifiesta que también ha notado xenofobia incluso por parte de venezolanos, y resume la solución de esta manera: “Yo no te veré como un violador, pero tú no me veas como un descuartizador; es una cuestión de respeto al otro”.

En lo que más reflexiona es sobre las percepciones y los conceptos establecidos de no aceptar los cambios y, sobre todo, al otro; aspectos que deben mejorar tanto los visitantes como los visitados para convivir mejor.

Sobre el autor

Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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