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Pastor chileno brindó refugio a más de 400 venezolanos en tres años de labor

Cautivado por la cortesía y la amabilidad característica de quienes partieron de la tierra del Salto Ángel buscando un futuro estable, un pastor evangélico lleva tres años acogiendo a venezolanos en el refugio de su iglesia de Puente Alto, en Santiago de Chile.

Son más de 400 los compatriotas que encontraron como primer hogar ese barrio, situado en la región Metropolitana, en una comuna que posee 568.106 habitantes en total, según el Instituto Nacional de Estadísticas de ese país.

Las personas del refugio son mujeres, hombres y niños que salieron de Venezuela a pie o por carretera con sus escasas pertenencias, durmieron en plazas y terminales de autobús para cruzar el continente americano de un extremo a otro. Eso manifiesta Bernabé Bazán, el pastor que los ha conocido.

Muchos de los venezolanos que han pasado por el refugio son médicos, ingenieros, periodistas, abogados, publicistas o jóvenes que estudiaban una carrera en Venezuela y que en Chile se labran un nuevo camino para darle un aporte monetario a sus familias. El pastor recibe cada día una docena de mensajes de venezolanos interesados en hospedarse en el recinto.

“Me doy cuenta de la magnitud de la crisis de Venezuela cuando veo a ese tipo de gente afuera. Tienen espíritu de crecer y emprender”, expresó el pastor a Efe, con un acento casi ya venezolano y en medio de una emoción profunda que se envidenciaba en su garganta.

En el templo resuenan las risas de niñas de cuatro a cinco años y hay madres con pequeños en brazos. Paulina Lereico, de 22 años de edad, es una de ellas. Pasea por el hogar con su hija Elizabeth, nacida hace dos semanas, la menor es chilena de nacimiento.

Lreico llegó a Chile en marzo del año pasado junto a su madre y sus dos hermanos desde Caracas. “La economía en Venezuela está devastada. Mis hermanos y yo estudiábamos en la universidad pero los profesores estaban emigrando, nadie nos daba clases, y decidimos salir del país porque no teníamos cómo sustentarnos el día a día”, relata. Espera que la economía de su país natal pronto mejore para poder regresar.

Un viaje a pie

Por el refugio corretean Diego, de siete años, y Numa, de cinco, los hijos de Daniel Garcés, quien cuida a los pequeños mientras su esposa trabaja en un geriátrico.

Los cuatro llegaron hace tres semanas al refugio, después de una odisea de 22 días por Colombia, Ecuador y Perú. Casi un mes en movimiento. Se movilizaron gracias al popular “aventón” (viaje gratuito) en camiones, pero también hubo largas caminatas.

“El sueldo de un mes solo alcanzaba para comprar un kilo de arroz y tres huevos. ¿Quién come un mes con eso?”, exclama Garcés mientras vigila a los menores.

Interviene Ibis Rodríguez, una mujer de 53 años oriunda de Puerto Ordaz: “La situación en Venezuela nos empujaba a salir. Venezuela no es un país de emigrantes, nunca lo ha sido. Esto para nosotros es algo muy diferente, nuevo y difícil”, dice quien llegó al lugar hace cuatro meses.

El pastor los ve y asegura que se emociona al pensar que muchos de sus huéspedes regresarán a su país. “Todos los días pienso que cuando este Gobierno caiga muchos se van a devolver. Y yo soy feliz, tienen que volver, pero es un tema porque no sé qué va a pasar después, ya no estará el pueblo venezolano”, dice.

De los 18 millones 751 mil 405 habitantes que Chile tiene en promedio, más de 288 mil personas son venezolanos, lo que los convierte en el 23% del total de extranjeros y en la principal comunidad migrante de esa nación.

Entre los años 2014 y 2016, la migración venezolana en Chile pasó de 2.275 personas en 2014 a unas 7.395 en el año 2015,​ según cifras del Departamento de Extranjería y Migración. Desde ese año, la cifra se ha disparado hasta llegar a la cantidad actual.

Hoy, más de 80 venezolanos viven en el refugio de Bernabé. El abrigo trabaja a su máxima capacidad, según comenta el religioso. Llegaron escapando de la inflación y falta de medicamentos, se quedaron para apostarle a su talento y emprender un camino diferente.

Foto: Puente Alto al Día

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Maria Victoria Rodríguez

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