fbpx
Opinión

Opinión | ¿Por qué el proceso de negociación en Barbados parece estancado?

Foto: cortesía
Pedro D. Túa
Escrito por Pedro D. Túa

Un proceso de negociación exitoso parte de algunas premisas importantes: reconocimiento mutuo entre las partes, respeto, ánimo de negociar e imparcialidad del mediador; ese ánimo se descifra en lo que cada parte está dispuesta a ceder para lograr un acuerdo o aproximar puntos distintos. 

En las teorías modernas de negociación, especialmente en la aplicación del llamado método Harvard no se habla de «ceder» sino de ganar/ganar; es decir, en la medida en la que yo tengo la aspiración de ganar o alcanzar un beneficio, también debo garantizar que la otra parte pueda ganar, de lo contrario esa negociación no sería atractiva para todos y sería un sinsentido. 

En Venezuela, el tema de la negociación política ha tomado otra dimensión en los últimos 20 años debido a que en el pasado se han llevado a cabo procesos de mediación y/o negociación cuyos resultados no han sido equitativos para las partes o sus representados; hoy día la palabra «negociación política» para los venezolanos es sinónimo de trampa, de pérdida, de vagabundería, de un negocio mercantilista mal habido, donde los beneficiados son algunas cúpulas partidistas y los intereses nacionales han sido desechados; predomina la percepción y el sentimiento de que esas negociaciones en el pasado nos han traído a este presente de hambre, de hiperinflación, de diáspora, y, en definitiva, del colapso generalizado del país.  

No es gratuito que la palabra ‘negociación’ resulte detestable para el venezolano de hoy, pero tampoco es cierto que ese significado sea un estigma que no se pueda borrar y que, en términos prácticos, podamos huirle, pues en casos de enfrentamiento político o militar siempre habrá alguien quien entregue, y quien reciba, y para eso debe mediar una negociación previa, así sea para lograr una capitulación.  

También es natural que, luego de procesos de negociación nada ventajosos para el país, este tenga una opinión desdeñable por parte de los ciudadanos.

Lo que no es normal es que cierta clase política e intelectual se confabule para hacer añicos de un mecanismo imprescindible en todo cambio o proceso político de recomposición social; una clase o casta que recientemente Moisés Naim ha bautizado como «la diáspora tóxica del teclado«, que desde sus trincheras virtuales se han convertido en francotiradores para asesinar a quienes difieren de ellos, o de sus métodos, y sobre todo a quienes se encuentran hoy cargando con el peso rotundo de una representación opositora desventajosa, que expone a sus familiares, su tranquilidad e, incluso, la integridad física. 

Vale la pena cuestionarse ¿por qué el proceso de negociación en Barbados parece estancado?

Podría identificar, en principio, el poco ánimo de las partes de ceder; en especial, aquella que detenta la fuerza o el poder coercitivo en el país, y que a menudo especula, difama y manipula información clasificada a su antojo. 

Tanto así, que hace pocos días una de las promotoras de esa negociación a través  del gobierno de Noruega, la señora Federica Mogherini, vocera de la Unión Europea, advertía a Maduro que no podía pretender ir a negociar y mantener el status quo; y finalizaba, tajante, que debía ceder en puntos concretos y en un plazo inmediato.

Por otro lado, el asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, el embajador John Bolton, sentenciaba a Maduro, justo antes de la aplicación de las más recientes sanciones por parte de la administración de Donald Trump a Venezuela, que se había equivocado si pensaba que podía engañar a los Estados Unidos con utilizar el diálogo auspiciado por Noruega como un mecanismo para ganar tiempo

Así es evidente entonces que un proceso de negociación se ve parado cuando no hay ánimo real de ceder y garantizar un proceso equitativo. Mientras sigue el estancamiento en Barbados, seguramente las partes se radicalizarán en sus pretensiones y se llevarán a cabo acciones de conflictos que pueden ir escalando. 

La comunidad internacional seguirá atenta para amenazar aún más con sus presiones, evidenciando el profundo interés de que el asunto venezolano sea resuelto de manera pacífica y negociada.

Así, entonces, toca proporcionar un toque de sinceridad y madurez social para enfrentar estos desafíos presentes dentro del hervidero político nacional de hoy. 

Sobre el autor

Pedro D. Túa

Pedro D. Túa

ADS - Abogado
Columnista Freelance
Premio "Pulso y Alma de la Crónica en Venezuela" 2011 (Fundación Bigott)
perdrodomingotua@gmail.com

Deja un comentario