Náufragos de Güiria: lo que se sabe hasta ahora de la tragedia que enluta a Venezuela

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El 24 de noviembre, la comunidad internacional denunció la deportación ilegal que hizo Trinidad y Tobago de un peñero con 16 menores de edad, algunos de ellos con condiciones médicas de cuidado.

Zozobraron en altamar por 48 horas hasta que pudieron regresar a Trinidad a enfrentar condiciones infrahumanas y tribunales, hasta tener una limitada acogida en este país que, aún así, echó al mar a una niña de 11 años apenas días después.

Sin embargo, la tragedia se consuma con cada vez más frecuencia en las aguas entre Güiria, en el extremo oriente de Venezuela, y la playa de Chaguaramas en la nación insular vecina de Trinidad y Tobago.

Son menos de 100 kilómetros que se han convertido en un activo corredor de traficantes de migrantes venezolanos, forzados a irse por la cada vez más dura crisis económica, política y social en un país petrolero que tiene indicadores de hambre, pobreza y devastación propios de una situación de guerra, sin estarlo.

La marea llevó a las costas venezolanas 19 cuerpos este fin de semana. Este domingo, 11 de ellos ya habían sido trasladados del muelle del puerto de Güiria a la morgue del hospital de Carúpano, el más cercano a este poblado, a casi tres horas en carretera. Eran cuatro hombres, cuatro mujeres y tres niños, uno de ellos un bebé de meses. Este domingo, Nicolás Maduro aseguró que la cifra de cuerpos se elevó a 14.

Confusión en la tragedia

De acuerdo con El País, residentes de Güiria cuentan que la noche del domingo de elecciones dos embarcaciones, Mi esperanza y Mi recuerdo, habían zarpado de las costas venezolanas, cada una con más de 20 pasajeros. Las dos balsas se reportaron desaparecidas el mismo día. Una semana después, por los tatuajes de uno de los cuerpos hallados, el de Gabriela Subero, presumen que el barco que tuvo problemas fue Mi esperanza, donde ella viajaba.

Este domingo, algunos familiares esperaban en el muelle más noticias sobre los otros pasajeros. Xioleimar Mata se acercó a la instalación para averiguar sobre dos de sus amigos que se montaron en Mi recuerdo. “Hablé con la esposa de uno de ellos que está en Trinidad, pero allá las autoridades no les dan información. No saben nada. Ellos presumen que están presos, ojalá, y que no hayan naufragado”, cuenta la mujer por teléfono.

Algunas informaciones indican que los migrantes que iban en Mi recuerdo avisaron de que ya habían tocado tierra, pero siguen desaparecidos. Reporteros locales han señalado que familiares descartaron que los cuerpos hallados correspondieran a los de algunos de los que iban en ese bote, donde 11 de los pasajeros pertenecen a una misma familia que emigraba junta. Mata también lo descarta, pues dice que sus amigos son altísimos, miden más de dos metros, y no hay ningún cadáver con esas características entre los encontrados. Son dos tragedias que se cruzaron en las peligrosas aguas de Boca de Dragón.

La pareja de Mata, Isidro Villegas, perdió a su hijo el año pasado en uno de esos viajes. Andy había emigrado a Trinidad y Tobago y regresó a Güiria en diciembre de 2018 para recoger a su esposa y su hijo e instalarse definitivamente en el país insular. Los pasaportes no salieron y la reunificación de la familia tuvo que postergarse.

El joven que hoy debería tener 33 años partió de vuelta a la isla el 16 de mayo de 2019 en el bote Ana María, que desapareció sin dejar rastro. Es parte de más de un centenar de venezolanos que la Organización Internacional para las Migraciones reportó como migrantes desaparecidos en el Caribe en 2019.

Villegas se integró con otras familias en un comité para denunciar la presencia de redes de trata de personas que actúan con complicidad de autoridades venezolanas y de los países vecinos como Trinidad y Tobago y las ex Antillas neerlandesas de Aruba y Curazao. Ante el estancamiento en los tribunales venezolanos del caso de su hijo y de otros dos barcos más que desaparecieron el año pasado, las familias han acudido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “Esto es algo que no ha dejado de pasar, porque en Venezuela la gente está escapando, porque hagas lo que hagas no te alcanzará siquiera para poder comer”.

Huir por hambre

Villegas dice que la salida por Güiria se ha convertido en la más económica y rápida. Los migrantes pagan 300 dólares por el viaje. Al poner un pie en la playa de Chaguaramas, les toca correr para escapar de la policía de Trinidad. El mayor riesgo, además del naufragio o la deportación, es caer en una balsa de traficantes de personas para su explotación. “Esta zona siempre ha sido usado por contrabandistas de todo tipo. Sacan droga, combustible, materiales estratégicos como cobre, aluminio, minerales, uranio, y ahora también sacan gente”.

De todas partes de Venezuela llegan migrantes para salir en los zarpes ilegales que ocurren casi de forma diaria en las costas de Güiria, Irapa o Delta Amacuro, denuncia el diputado opositor Robert Alcalá, representante en el Parlamento del estado oriental de Sucre. Mata dice que la semana pasada conoció a dos muchachos, una chica y un chico, en la panadería del pueblo, que esperaban por una de esas salidas. “No sé si ahora ellos estarán en ese naufragio”.

Detención

El dueño del peñero “Mi Recuerdo“, Luis Alí Martínez, fue detenido por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en el estado Sucre.

Un sobrino del lanchero, Emmanuel Durán, dijo que los funcionarios llegaron a Güiria y preguntaron por Martínez. Después de detenerlo junto a su esposa, a ella la liberaron pero él quedó arrestado.

En entrevista por Whatsapp con Efecto Cocuyo, Durán contó desde Trinidad y Tobago que a Martínez lo acusan de trata de personas. Rechazó esta acusación al asegurar que su familiar le prestó el peñero a sus hijos que iban con destino a Trinidad y Tobago.

Las investigaciones que realiza el Cicpc están relacionadas con el naufragio de Güiria, en el que perecieron al menos 14 personas. No obstante, el Ministerio Público señaló que el naufragio pertenece a Mi Recuerdo.

Durán aclaró que estos cuerpos no corresponden a un total de 26 personas (20 adultos y 6 niños) que salieron de Güiria la noche del 6 de diciembre y habrían llegado a Trinidad la madrugada del lunes 7 de diciembre.

“No pueden decir que hay trata de personas porque vienen cuatro de sus hijos y tres de sus nietos, tenemos 12 miembros de nuestra familia”, dijo Durán, quien emigró a Trinidad y Tobago en 2017 por el deterioro de las condiciones económicas en las que vivía en Güiria.

También insistió en que los fallecidos que hallaron entre sábado y domingo se trasladaban en otro peñero. “Ninguna de ellas pertenecen a los botes que pertenecen nuestros familiares”, recalcó.

 

Papagayo News seguirá haciendo cobertura sobre este hecho en el que se espera saber, entre las decenas de preguntas, el paradero de ambas embarcaciones.

Redacción Papagayo

Redacción Papagayo

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