Diáspora

Más de 5 mil empleados bancarios migraron de Venezuela para comenzar de cero

Tal Cual
Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

Moisés Yajure, de 55 años, es venezolano, abogado, administrador de empresas, exgerente de oficina y ahora dos veces el mejor empleado del trimestre en una cadena de supermercados en Chile, después de 22 años trabajando en el BBVA Provincial en Lara, Venezuela.

Es uno de los 5 mil 452 empleados que han perdido los bancos venezolanos solo en el último año, según un reportaje trabajado por Efecto Cocuyo.

La infraestructura bancaria sigue reduciéndose. En el último informe de la Superintendencia de Bancos (Sudeban), de junio de 2019, se revela que los bancos públicos y privados tienen 5.452 empleados menos que un año antes. La merma afecta a las oficinas, taquillas y cajeros automáticos.

Uno de quienes renunció este último año es Moisés Yajure, quien empezó como cajero en el Banco Provincial de Makro Barquisimeto en 1995, una oficina hoy cerrada.

Con 31 años tenía muchas ganas de avanzar, así que se graduó de administrador de empresas primero y de abogado después.

Logró ascender a gestor de particulares en 2003 y coordinador jurídico de vehículos en 2007. Trabajó en oficinas como las de Barquicenter, también extinta.

El banco le financió la compra de su vivienda y de un vehículo, además de recompensar sus logros académicos con ascensos. Todo cambió en 2014 cuando los bonos, beneficios y salarios se empezaron a hacer insuficientes. Entonces fue reubicado como gestor de pequeña y mediana empresa y más tarde gestor de empresas.

Cierre de oficinas

Según estadísticas oficiales, 114 oficinas han sido cerradas en los últimos doce meses. Solo el Provincial perdió 1.054 empleados a pesar de cerrar una sola oficina. Y perdió más de tres mil, al cerrar otras nueve agencias en los últimos tres años.

A comienzos de 2017, Yajure aceptó ser gerente de la oficina de El Tocuyo, cuando su hijo le pidió que migrara Chile.

“Jamás se había ocurrido irme, aunque había viajado por dos meses a Canadá y Trinidad y Tobago para estudiar inglés. Sabía que no era lo mismo. Empecé a consultar sobre condiciones del país. Pero no, entonces no me decidí”.

Empezó a ver cómo la reducción de la nómina llevó a cerrar una de las dos Gerencias Territoriales en Lara, una de las cuales lo había promovido en todos sus cargos.

“En esa época ya no había dinero para los cajeros, la gente estaba molesta, me tocaban el vidrio, las personas mayores no podía retirar su dinero, no se daban créditos, no había plástico para tarjetas de débito ni se abrían cuentas. La gente iba, pero no hacía nada”.

Diáspora durante vacaciones

Moisés aguantaba a pesar que su salario y el de su esposa como enfermera en una universidad no les permitía siquiera costear los gastos del colegio de su hija menor. Pero fue un accidente automovilístico mientras iba de El Tocuyo a Barquisimeto, que casi llevó a un arrollamiento, lo que lo llevó a decidirse.

“Le pedí a mi hijo que me comprara el pasaje y viajé durante mis vacaciones anuales. Le avisé a la gerente territorial que si conseguía un trabajo en Chile no me regresaba. Y en mayo de 2018 envié mi renuncia”.

Ahora Moisés trabaja en una cadena de supermercados en un cargo de “vendedor polifuncional”. Así que rota entre la caja, limpieza, panadería, reposición y atención al cliente. Hay empleados peruanos, chilenos y venezolanos.

Es un gran trabajador. Ha ganado dos veces seguidas el premio al mejor empleado del trimestre en 2019. Aun así, Yajure quiere volver a Venezuela.

“El mejor país del mundo para vivir no es Estados Unidos, ni España ni Chile, sino tu propia patria”, reflexiona.

Extraña el “calorcito tropical” sin estaciones de Venezuela, mientras señala que el pago de transporte, servicios y alquiler son muy caros en Chile.

 

Moisés Yajure (55), abogado, administrador de empresas, exgerente de oficina y ahora dos veces mejor empleado del trimestre en Chile.

Más trabajo y pocas ganancias

Para Víctor Martínez, con 24 años, entrar a trabajar en Banesco fue una gran oportunidad. No había podido terminar sus estudios de tecnología automotriz, así que entró como analista de monitoreo de fraudes del centro de operaciones de seguridad, tras sacar un diplomado en desarrollo web.

Allí se encargaba de atender las denuncias de clientes sobre uso no autorizado de sus instrumentos financieros, así como autorizar transferencias, uso de tarjetas de crédito y débitos que parecían sospechosas o se habían denunciado como estafas.

“Fue mi primera experiencia laboral formal. Duré 10 meses hasta mayo de 2018. Fue un buen trabajo porque daba oportunidad a quienes no teníamos experiencia. Me gustaba mucho y al principio ganaba 187 mil bolívares más el bono alimenticio, que me alcanzaba para mucho. Cuando renuncié ganaba 3.350.000 bolívares, que se me iba en pagar transporte porque vivía en San Antonio de Los Altos”.

Vio la merma de empleados con sus propios ojos. “Una de las principales incomodidades que sentí era la acumulación de trabajo con baja remuneración, lo que hacía que hubiese muchas renuncias pero también despidos por el tipo de trabajo”. El banco recurrió a las ventas de combos de alimentos a precios por debajo del mercado para compensar salarios.

Según Sudeban, Banesco pasó a tener 341 a 330 oficinas en el último año y 587 empleados. Si se compara con las cifras de junio de 2016, ha reducido casi 4.500 puestos de trabajo, cerrando 47 agencias. Es la entidad que dejó más taquillas sin cajeros. Pasó de 1.479 a solo 657.

Víctor fue promovido a consultor de requerimientos de fraude, entonces había cinco empleados, tres coordinadores y una gerente. Ante la reducción de la nómina tuvo que supervisar hasta tres módulos, lo que terminaba siendo muy riesgoso para la calidad de su trabajo, que era además muy exigente en productividad.

En junio de 2019 llegó a España, donde vive su hermano hace varios meses. Como otros entrevistados dijo que la falta de bonos en moneda dura era lo que más impulsaba a cambiar de empleo, así como la altísima rotación en los puestos de trabajo.

Ahora ayuda a instalar routers, actualiza teléfonos y hace respaldos de discos duros, así como cuidar y paseas mascotas mientras espera regularizar su situación legal. Es uno de los millones de venezolanos que dejaron sus logros laborales para comenzar de cero.

Víctor Martínez cuida mascotas, repara celulares y hace respaldos de discos duros en España después de haber trabajado 10 meses en la sede principal de Banesco, en Venezuela.

 

Fuente: Efecto Cocuyo

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