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Diáspora

Los nuevos oficios en Estados Unidos de quienes salieron de Venezuela en el último cuatrienio

EE. UU. se ubica en el segundo lugar de los países receptores de la migración nacional de los últimos años. Según la ONU, cerca de 300 mil personas han llegado a Norteamérica en los últimos años. Solo mil 265 venezolanos recibieron el status de asilados entre 2014 y el 2016.

Especial para Papagayo News

De un antojo de medianoche, a los siete meses de embarazo, nació un emprendimiento. Cerca de su casa, en Orlando, Florida, María José Navarrete no encontró ningún local que vendiera pastelitos. Eso le impidió dormir por un par de noches, hasta que se decidió. “Los tengo que hacer yo misma”.

Para eso solo tenía una mesa pequeña que le costó 25 dólares y unos moldes con una aplanadora que su mamá le había traído desde su Maracaibo natal. Se graduó de médico en 2015 en la Universidad del Zulia y, para entonces, también tenía un negocio de venta de lazos para el cabello por Instagram, pero de cocina no sabía nada.

La crisis de Venezuela instó a Navarrete a salir del país, tal y como lo han hecho más de dos millones 300 mil personas en los últimos años, según cifras de las Naciones Unidas, organización que calificó este éxodo como el mayor movimiento migratorio en la historia reciente del continente.

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Estaba recién graduada y no pudo ejercer su carrera; llegó a Estados Unidos a trabajar como housekeeping (personal de limpieza en hoteles y residencias) y luego fue mesera en un restaurante venezolano, donde aprendió el inglés.

Me tocó aprender por Youtube cómo se hacía la masa para pastelitos, ya que, los guisos era más fácil. Yo tenía en el paladar y en la memoria el sabor que quería, pero tuve que hacerle varias modificaciones a la receta. Después de tres intentos, di con el punto de la masa”.

Cuando nació su segundo hijo, en octubre de 2017, la joven de 29 años decidió invertir en su nueva empresa el dinero que había ahorrado para estar en casa con el bebé. Le puso por nombre Catering Market LLC, pero la comercializa en Instagram como Pastelitos Chips.

Mi objetivo desde el día uno ha sido que cuando la gente pruebe los pastelitos viaje un momentico a Maracaibo”.

Y a poco más de un año de haber iniciado su emprendimiento, ya ve los resultados. Hoy, tiene cinco mesas de trabajo dispuestas en el garaje de su casa con los diferentes equipos e implementos para la producción, armamento y almacenamiento de los productos que se expandieron a tequeños, empanadas y mandocas. En temporada navideña también ofrece el tradicional pan de jamón y las hallacas.

Negocio familiar

Andrés Chacín, junto con su esposa y tres hijos, fue uno de los 30 mil 119 casos de solicitud de asilo en Estados Unidos en 2017, cifra que superó seis veces las peticiones hechas entre 2014 y 2016, contabilizadas en cinco mil 190, de acuerdo con el Acnur. Para el primer semestre de 2018, ya había casi 10 mil nuevos casos.

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Los Chacín tenían su negocio familiar en la Colonia Tovar, estado Aragua, a unos 42 kilómetros de Caracas. Eran dueños de un lote de terrenos para la siembra, comercializaban sus productos al interior del país y tenían una empresa de taxis.

Al Gobierno (de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro) nunca le gustó la gente emprendedora. Llegó un momento en que me tocó tomar la decisión de salir del país, sino nos podía pasar algo”, recuerda Andrés.

Desde que llegaron, en marzo de 2017, su esposa trabajó como housekeeping en un hotel en Lake Mary, Florida; y él comenzó en una subcontratista de pintura propiedad de un mexicano, a pesar que en su vida había agarrado una brocha.

“Siempre he sido una persona muy emprendedora, y sin importar lo fuerte del trabajo le puse todo el empeño. Todo era totalmente desconocido para mí, sobre todo la tecnología y el idioma, pero mi esposa y mis hijos me daban la fuerza necesaria para seguir. Trabajaba más de 14 horas al día, todos los días”.

Durante un año, y en dos diferentes empresas, Chacín aprendió todo lo relacionado con el negocio y junto a uno de sus compañeros decidió abrir su propia empresa. En abril de 2018 comenzó a trabajar formalmente con Ashton Painting, nombre que le puso en honor a su hijo menor. “Es lo mejor que me pudo pasar. Si puedes ofrecerle un buen servicio a los americanos, solo tienes que enfocarte en iniciar tu propio negocio”.

Su esposa también dejó el hotel, y se dedica a ayudarlo en la limpieza de las casas o edificios donde ofrece sus servicios, además de atender su negocio personal de peluquería y manicura.

El valor del tiempo

A pesar de que la comunidad venezolana crecía en Melbourne, no había ningún local que vendiera la comida típica del país sureño. Por eso cuando Reinaldo Rodríguez llegó a esa pequeña ciudad costera del este de la Florida, en junio de 2017, se propuso abrir un negocio con la ayuda de su hermano, que ya, venía gestando la idea desde varios años atrás.

En Barquisimeto, Rodríguez era un reconocido abogado con su propio bufete, y llegó a Estados Unidos a trabajar en la construcción de carreteras y luego en la cocina de un restaurante.

Su esposa Sol, ingeniera industrial, comenzó en el área de la limpieza. Pasaron varios meses hasta que en diciembre de 2017 se concretó el proyecto familiar y abrieron el food truck (especie de trailer o camión pequeño de venta de comida) llamado El Fogón, Venezuelan Grill.

La pegada fue inmediata, era el primero en su estilo en Melbourne; antes, para llegar al más cercano, la persona tenía que manejar más de hora y media.

Emprender aquí es difícil, pero también implica un crecimiento personal que te lleva a valorar lo que tenías antes y aprender muchas cosas nuevas. En Venezuela nosotros teníamos mucho tiempo libre, aquí el trabajo es 24/7, el cambio ha sido fuerte y me ha tocado aprender lo que es el valor del tiempo. Llegamos sin nada y tenemos que darle duro, pero nuestra mayor satisfacción es ver a los clientes felices cuando recuerdan a nuestro hermoso país con los productos que hacemos”.

Jóvenes que en Venezuela no hicieron más que estudiar y soñaban con ejercer sus profesiones, o adultos que ya tenían sus trabajos o negocios establecidos; pero que hoy en día se enfrentan al reto que implica comenzar de cero.

Son muchas las historias que a diario se escuchan en las mesas de El Fogón; como la de María José, que hoy en día ya cuenta con tres empleados en su negocio, le provee pastelitos a dos restaurantes en Orlando y espera abrir su propio local el próximo año; o Andrés, que cada día aumenta su cartera de clientes en trabajos de pintura gracias a su página web y la buena receptividad que ha tenido de su clientela. Pero Reinaldo y Sol han encontrado un común denominador en todas ellas: “El venezolano puede hacer lo que se proponga, y siempre lo hace bien”.

¿A dónde van los migrantes venezolanos?

Colombia ha sido el principal receptor del flujo migratorio venezolano, con más de 600 mil personas que han ingresado por Cúcuta, la región de Arauca y la Guajira. De segundo lugar se encuentra Estados Unidos, que ha recibido cerca de 300 mil migrantes en los últimos años; bastante lejos del tercer lugar, que ocupa España, donde han llegado poco menos de 210 mil venezolanos.

** Fuente: Organización Internacional de Migraciones de la ONU. 2018

*** Datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.

Foto: Archivo

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Yanreyli Piña Viloria

Yanreyli Piña Viloria

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