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Diáspora

Los niños sin nombre en Bolivia

Página Siete
Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

Oscary, de cabello rizado y negro azabache, nació en el Hospital de La Mujer, en La Paz, hace 11 meses. Su madre es de Caracas y es una de los cerca de 10.000 migrantes provenientes de Venezuela o refugiados que se encuentran en Bolivia, según conteos no oficiales de la Dirección Nacional de Migración.

Cuando les dieron el alta médica, a la mamá le entregaron un certificado de nacido vivo y le recomendaron cuidarlo ya que era fundamental para tramitar el certificado de nacimiento de la niña. La madre acudió a un registro civil con el papel, donde le dijeron que no podían darle nada para su hija porque ella era extranjera. La progenitora aclaró que la bebé nació en Bolivia pero no importó, le negaron el trámite.

“Así pasaron los días, mi hija tenía ya dos meses y nada. Estaba desesperada y busqué ayuda de madres bolivianas que me acompañaran al registro ya que no contaba con medios para obtener el apoyo de un abogado. Además esas personas fueron mis testigos para el trámite”, contó la mujer de 21 años, de quien no se revelan más datos para resguardar la identidad de su bebé.

Con el apoyo de otras mujeres, la mamá de Oscary fue a la oficina de registro de la calle 21 de Calacoto de La Paz, donde una funcionaria atendió el requerimiento a regañadientes. “La funcionaria me observó el nombre que le ponía a la niña ya que dijo que le sonaba como de hombre y puso una serie de peros como que el padre no esté presente, pese a que le dije que soy madre soltera. Parecía que le incomodaba que yo era extranjera, pero al final lo hizo”.

El artículo 141 de la Constitución Política del Estado señala que “son bolivianas y bolivianos por nacimiento, las personas nacidas en el territorio boliviano”. Además, las madres solteras tienen la posibilidad de dar un apellido convencional a sus hijas o hijos gracias al artículo 65 de la Carta Magna: “en virtud del interés superior de las niñas, niños y adolescentes y de su derecho a la identidad, la presunción de filiación se hará valer por indicación de la madre o el padre”.

El director departamental del Servicio de Registro Civil (Sereci) de La Paz, Diego Tejerina, señaló que este no es un caso aislado. “Hemos estado trabajando no solo con hijos de venezolanos sino de extranjeros que han tenido sus hijos en Bolivia. Se ha hablado con la (Pastoral) Caritas, la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia (DNA) y la Iglesia Católica a través de un brazo social. Muchas veces el problema no es el registro civil en sí, son los requisitos que tienen que cumplirse”.

Tejerina precisó que además de contar con el certificado de nacido vivo y dos testigos empadronados, los padres precisan figurar en el registro biométrico para poder inscribir a sus hijos o hijas. “Una de las competencias del Servicio del Registro Cívico (Sereci), en lo que establece la Ley 018 de 2010, indica establecer un registro biométrico de las personas naturales que garantice confiabilidad, autenticidad y actualidad de los datos. A partir de 2017, Sereci cuenta con el registro civil biométrico en el cual toda persona necesariamente tiene que estar empadronada y ser parte del registro civil”.

El Sereci tiene un sistema que permite cruzar datos de los progenitores de los menores de edad que sean inscritos. En el caso de residentes nacidos en Bolivia, se hallan en el padrón biométrico si se empadronaron para votar. Según Tejerina, muchos migrantes no cumplen ese requisito porque temen acercarse al Sereci por su situación migratoria, pero la realidad es que su estatus migratorio no causa impedimento para que se registren en el padrón biométrico.

 

Información de El Lado B.

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