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Diáspora

La depresión y la ansiedad se acentúan en los venezolanos que aún viven en el país de la diáspora

@lanougues
Héctor Daniel Brito

La migración forzada no solo un peso con el que lidia aquel que decidió irse de su tierra, sino que también toca de manera visceral a sus allegados que aún permanecen en ella.

Así sucede en Venezuela, un país en el que, actualmente, 5,7 millones de sus ciudadanos han salido, de acuerdo con los datos ofrecidos por el Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV). Estos no son solo números: cada caso repercute en el estado emocional de toda una nación.

En la búsqueda por conocer cómo la vida de los venezolanos ha cambiado durante la diáspora más grande de la región, Papagayo News consultó a la psicóloga clínica y psicoterapeuta Katherine Cerón sobre un tema tan amplio como son los padecimientos de las personas que despiden a un familiar rumbo al extranjero.

Desde su experiencia, los diagnósticos más comunes son los trastornos adaptativos, episodios depresivos, la ansiedad y el insomnio. Además, cada uno dependerá de la manera en la que los familiares emigraron; un factor clave en el nivel de impacto para las personas.

Según un reciente informe llamado “Diáspora”, realizado por Consultores 21,  se recolectaron datos de una encuesta nacional de opinión sobre el impacto de la migración, basado en el número de personas de la familia nuclear cuyos miembros han emigrado, combinado con el número de familias que dicen tener miembros en el exterior y multiplicado por la estimación del número de hogares proyectados el INE para este año.

Así pues, los resultados de este segundo trimestre del año señalan que el 56 % de los que se quieren ir tienen planes para emigrar antes de que finalice el 2019. 41 % de los que se van a ir no tienen una fecha exacta para irse. Y, por último, la mitad de los que se van este año tienen entre 25 y 44 años.

A su vez, el sociólogo y docente Pedro Cabrera expresa, a propósito de estos datos: “Desde que comenzamos a estudiar nos dicen que la familia es la parte principal de la sociedad y que ella constituye la base para el desarrollo y progreso de la misma. Como sociólogo, puedo comentar que es de los pocos espacios donde nos sentimos confiados y protegidos“.

Y agrega: “El tener una familia cerca (consanguínea o no) fundamenta nuestro desarrollo psicológico, social y físico; así como en ella encontramos y aprendemos las responsabilidades y obligaciones. El punto es que la familia venezolana en este momento se encuentra fracturada“.

Continuando con la idea sobre los hechos que inciden en los diagnósticos de los pacientes venezolanos, Cerón también especifica que el parentesco, la posibilidad y el tiempo de reencontrarse y las propias circunstancias de la ida desempañan un rol determinante en las emociones.

En este contexto, un punto que quizá no se toma en cuenta es que la familia se ha unido en función de “no romper lo vínculos, o perderlos”, asegura la especialista en psicología. Además, indica que, los que se van, buscan la manera de mantener esa conexión y de que sus familiares más cercanos puedan ir a visitarlos o llevárselos de forma definitiva.

49 % de las familias venezolanas tienen al menos un miembro que ha emigrado del país” —Consultor 21

¿Cómo ayudar y ayudarse?

—Hay que buscar ayuda profesional. Si sentimos que la situación y las emociones nos sobrepasan. Buscar apoyo, orientación y acompañamiento. Se han intentado crear grupos de apoyo para quienes quedaron y no conozco a ninguno que haya podido funcionar en el tiempo—, sentencia Cerón.

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Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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