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Economía

El reto económico de la crisis de 2019: evolucionar o sucumbir

Gustavo Ocando Alex
Escrito por Gustavo Ocando Alex

El venezolano debe reacomodar, aún más, sus conductas económicas. La profundización de la crisis se avecina. Economistas comparten sus consejos para resistir. Lograr ingresos en moneda “dura” y aumentar los montos de las remesas a familiares en Venezuela encabezan las recomendaciones.

No es posible edulcorarlo de manera alguna. El pronóstico económico para Venezuela es feroz: la tempestad financiera que vivirán sus ciudadanos en 2019 será infinitamente peor que la vivida en el año que recién culmina y será imposible cruzarse de brazos a esperar que pase el vendaval. Es hora de actuar.

Expertos en finanzas consultados por Papagayo News pusieron su lupa en el ojo del huracán de la crisis económica, que se agudizó en 2018, con el fin de gestar una lista de recomendaciones para que los venezolanos de a pie puedan garantizar la cobertura de sus necesidades más básicas.

El plan de recuperación anunciado por el presidente Nicolás Maduro en agosto pasado no surtió el efecto esperado: el país fue sede de la peor inflación del mundo -1.300.000 % en el último año, según la Asamblea Nacional-; el Producto Interno Bruto se contrajo en 18 %; hasta el 54 % de la capacidad productiva nacional está inhabilitada; y el salario mínimo se deprimió del equivalente a 30 dólares estadounidense a apenas 6 dólares en solo meses.

Las sanciones económicas de países en contra del gobierno venezolano y la acumulación de deudas impagas, especialmente en el mercado petrolero, no harán sino agudizar la crisis.

Es una espiral que brinda mínimas esperanzas a Luis Crespo, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quien califica las perspectivas del próximo año de “dantescas” ante la ausencia de anuncios gubernamentales que pudieran representar un golpe de timón para la realidad económica nacional.

“Se agudizan los controles. El Banco Central de Venezuela está emitiendo dinero para financiar el déficit de algunas empresas del sector público. Tenemos un tipo de cambio que ha sido detonante de la inflación y aparece por primera vez en los últimos años la caída de la producción petrolera, que avizora un contexto de crisis y disminución en los ingresos de las finanzas públicas. Esto tiene un efecto multiplicador negativo en la economía en un contexto de deterioro”, reflexiona.

El Fondo Monetario Internacional augura una inflación de 12.000.000 % para Venezuela en los próximos 12 meses. Los precios de bienes y servicios aumentarán sin remedio en cuestión de minutos, advierte Crespo.

No habrá salarios en bolívares soberanos que puedan resistir semejantes embates. Crespo, así como el analista financiero Henkel García y los economistas Gustavo Machado y Jesús Casique, coinciden en que existe un paraguas para menguar ese chaparrón de incrementos indetenibles: generar ingresos en monedas “duras, como el dólar y el euro.

“Habrá la necesidad de generar emprendimientos, iniciativas particulares o colectivas de asociación en moneda dura”, apunta Crespo. “Hay que diversificar las fuentes de ingreso y no podrás conformarte con un solo ingreso”.

También se aconseja ser muy veloz en la toma de decisiones para distribuir los gastos familiares. Si tienes bolívares, debes decidir rápidamente qué compras. Esa premura disminuirá el impacto negativo del proceso de hiperinflación.

Las empresas, coinciden los expertos, deberán revisar constantemente sus estructuras de costos para subsistir. Crespo recomienda para ellas “estrategias muy ingeniosas” para seguir captando clientes con márgenes de satisfacción para ambas partes en cuanto a precios y ganancias.

Crespo comenta que el venezolano común estará en un “alto estado de indefensión” que le obligará a preservar sus bienes para satisfacer las necesidades básicas y readecuar sus conductas de consumo aún más que en tiempos recientes.

La resurrección del regateo y hasta del trueque, opina, será una consecuencia natural de la coyuntura económica. El cese de viajes de placer, si no ha ocurrido ya, también será recomendable para subsistir. “Tendremos que preparar un presupuesto ajustado a las necesidades mínimas”, acota.

Consentir empleados, cuidar el gasto

El analista Henkel García subraya la urgencia de que cada familia evolucione en sus oficios económicos para generar ingresos adicionales a los que hoy produce.

“El venezolano, luego de tantos años de crisis, ya recortó todo lo que tenía que recortar. Está dejando a un lado incluso cosas básicas. El problema no es del lado del gasto, sino del ingreso. Es difícil, pero hay que generar ingresos de cualquier manera”, menciona.

La posibilidad de nuevos ingresos puede estar escondida en hobbies o talentos que nunca antes se habían visto como fuentes productivas, dice. “Puede ser que se posea alguna habilidad que tenga, que normalmente no la utilice en su trabajo diario, pero que se le pueda sacar fruto en otras actividades extralaborales”, indica.

El año que inicia no será el del resurgimiento de la capacidad de ahorro del venezolano, de acuerdo con Jesús Casique, economista y director de Capital Market Finance. Pronostica que, en todo caso, Venezuela experimentará una nueva reconversión monetaria o la ampliación del actual cono monetario.

Tanto Casique como Gustavo Machado, también profesor de la Universidad del Zulia (LUZ), consideran que el venezolano debe mantener y preservar sus bienes a toda costa si llegase a haber un excedente en el presupuesto familiar, es decir, remodelar o pintar la vivienda y mantener a tono el vehículo si se cuenta con dinero adicional al presupuestado para alimentación, salud y educación.

El economista de LUZ esgrime una recomendación especial para las empresas que hacen vida en Venezuela: cuidar su talento humano, procurando para él salarios o bonos en moneda dura, y ser cuidadosos con el flujo de caja.

“En el personal recae el éxito. Debe haber ajustes en los ingresos del personal y también debe hacerse un monitoreo permanente del comportamiento financiero de su empresa”, señala.

Créditos, sí; prestamistas, no

Las tarjetas de crédito pudieran antojarse como un salvavidas en los peores momentos económicos de 2019. Esta puerta de ayuda se cerrará, no obstante, si el gobierno nacional persiste en mantener sus elevadas limitaciones al encaje legal -porcentaje del dinero de un banco que debe ser mantenido en reservas líquidas y que no puede usarse para invertir o hacer préstamos-.

La Superintendencia de Bancos ordenó en diciembre ajustar los montos de consumo en tarjetas de crédito, mientras las entidades financieras han tardado en concretar la medida en los estados de cuenta de sus clientes. El límite mínimo es de 5 mil bolívares, suficientes para comprar solo un par de refrescos de dos litros, y el máximo es de 204 mil bolívares.

El economista Jesús Casique afirma que, si el gobierno mantiene sus altos porcentajes de encaje legal, las bóvedas de los bancos tendrán la menor cantidad de dinero en efectivo posible y esto, a su vez, mermará la liquidez.

Crespo teme que el poder Ejecutivo nacional opte por toquetear de más el delicado tema de los límites de las tarjetas de crédito.

“Sería peligroso que el gobierno utilice eso, aumentando límites de crédito de manera bimensual, porque eso creará una burbuja peligrosa para el sistema financiero”, indica. “Sería un consumo artificial”.

Lo que nunca recomendaría Crespo es recurrir a prestamistas, particulares que entregan montos de dinero a cambio de pagos semanales o mensuales con tasas elevadísimas.

“Es lo que llamamos ‘chupacabras’. Es un oficio altamente especulativo con intereses de hasta 30 % al mes cuando, por ejemplo, la tasa anual de las tarjetas de crédito es de 29 %. Eso es usura. Eso es criminal para las finanzas de tu familia”, detalla.

Más remesas

El aumento de las remesas que envían venezolanos en el exterior a sus familiares es otra consecuencia probable de la crisis de 2019. Crespo aclara que es incorrecto hablar de “inflación del dólar estadounidense”, sino de un menor rendimiento de esa moneda producto de la devaluación del bolívar.

Quien antes enviaba 20 dólares a sus familiares en Venezuela, ya hoy debe hacer lo propio con montos de 80 o 100 dólares para costear lo mismo. Ese incremento recrudecerá este año, augura el economista.

Otro consejo para paliar la agudización de la crisis es vender algunos activos que pudieran sobrar en el hogar. Las ventas de garaje se multiplicarán.

“En este país, hubo una bonanza por un dólar apreciado hace pocos años. Éramos los dueños de Amazon. Hay venezolanos con dos o tres laptops, con un televisor en cada cuarto”, aprecia. “Vender activos es una vía. Si tienes dos licuadoras, vende una”.

La flexibilización de las normas en los colegios y liceos también debe esperarse. Si no, padres y representantes deben proponer a los responsables de los planteles no ser tan rígidos en la exigencia de uniformes o útiles escolares.

Todo se reduce, según Crespo, a un reacomodo urgente de hábitos como consecuencia de las nuevas conductas económicas que vive –o sufre- Venezuela.

Foto: Gustavo Bauer

Sobre el autor

Gustavo Ocando Alex

Gustavo Ocando Alex

Colaborador de Papagayo News.
Licenciado de Comunicación Social.
Profesional con amplia trayectoria como periodista, exjefe de edición y corresponsal de distintos medios de comunicación nacional e internacional.

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