Diáspora

El pasaporte, un obstáculo perenne para el desarrollo profesional de los migrantes venezolanos

Cortesía
Héctor Daniel Brito

Una consulta hecha en Twitter por parte de Cristal Palacios Yumar, psicóloga y fundadora del proyecto Psicodiáspora (una red de especialistas de la salud mental que ayuda a migrantes), acerca de cuáles son las barreras para los venezolanos que interfieren en su desarrollo profesional en el extranjero reveló las trabas existentes, en su mayoría, con temas burocráticos.

A esa pregunta la complementaron dos más: “¿Qué barreras impuestas por el régimen venezolano te han seguido hasta en la diáspora? ¿Qué te sigue oprimiendo en la distancia?

¿Qué dicen los venezolanos fuera del país?

Para comenzar, Palacios cuenta, a manera de testimonio personal, su situación: “En mi caso, aparte de la cuestión del pasaporte / nacionalidad venezolana, es la presión financiera de ser un estudiante de doctorado con una beca, con dependientes en casa y absolutamente sin respaldo. Simplemente no puedo permitirme viajar a conferencias y recibir un reembolso un mes después“.

Por otra parte, alguien que prefirió permanecer en anonimato le confiesa: “Los empleadores esperan que sea mejor que el próximo tipo para pensar siquiera en ofrecerme un puesto de trabajo, porque manejar documentos para venezolanos es mucho dolor de cabeza“.

Asimismo, otra persona que tampoco reveló su identidad explicó: “Para mí ha sido frustrante, porque el salario es bajo en los periódicos, no hay forma de que pueda mantenerme a mí mismo, a pesar de que mi familia es pequeña“.

Y agrega: “Dejé de buscar trabajo como reportero de investigación. (…) Porque las oportunidades son escasas. Y siempre he encontrado elogios por ser condescendiente porque rara vez provoca intenciones honestas para darte una oportunidad“.

El pasaporte: un dolor de cabeza en común

“Para mí es el pasaporte”, respondió M. Díaz Villa (@mdiazvilla), quien agregó: “Tener un pasaporte venezolano hace que todo sea más difícil. Mi compañía requiere que viaje y eso es un dolor de cabeza para un venezolano. Espero obtener la nacionalidad local (mexicana) a principios del próximo año”.

También Abraham Sanz (@abrahamjsanz) denuncia sobre el documento de identidad, pero desde Europa: “Viviendo en Francia como venezolano, el gran problema es el pasaporte, la gente me pregunta ‘¿qué significa la extensión?’, ‘¿por qué existe?’, ‘¿consigue un nuevo pasaporte?’ y también el hecho de que para ellos es complicado verificar las cosas que hice en Venezuela, así que tengo empezar desde cero”.

Así, una falconiana titulada como ingeniero en Sistemas y con varias especializaciones solo tiene un límite en su ejercicio profesional: las hojas de su pasaporte venezolano.

Trabaja entre dos naciones, por lo cual los viajes son una constante para ella, al igual que tener que añadir cada vez más sellos en su documento. Al quedarse sin hojas suficientes y sin opción de volver a Venezuela a conseguir un nuevo pasaporte, resolvió renunciar a su nacionalidad para adoptar otra que sí le permita acceder a renovar su documentación cada vez que lo necesite.

En consonancia, Carlos Gustavo Ruiz (@atmantree) admite: “Debo decir que los problemas con el pasaporte se convierten en un gran problema para la movilidad, por lo que cuando el documento se anula, es un problema para viajar o reubicarse. Recientemente no pude solicitar una oferta de trabajo porque no puedo viajar“.

Ruiz, quien residen en Panamá, además precisa otro aspecto más allá de la situación con los pasaportes: “Las leyes locales son muy estrictas sobre las profesiones que son exclusivas para los panameños. La ingeniería es una de ellas, así que aquí solo digo que soy un programador para evitar cualquier problema legal. Un chiste interno en la oficina dice: ‘no te llamaré ingeniero, señor ingeniero'”.

Carolina Izquiel (@cariolinaizquiel) añade también circunstancias emocionales en el tema: “No contar con los soportes emocionales (familia/amigos). Tener que enviar parte de tus ingresos a Venezuela. Depresión/ansiedad. Identidad (pasaporte/visas personales y de familia/amigos). La imagen negativa del país afecta la manera cómo perciben tu formación y experiencia laboral“.

A su vez, una mezcla entre las oportunidades económicas en EE. UU. y su flexibilidad de aceptar pasaportes vencidos es lo que cuenta Diana Vegas (@Di_Vegas): “Me negaron un crédito porque el banco no reconoce la extensión de mi pasaporte, pensé, el gobierno de este país lo acepta, ¿por qué no? No me dieron una respuesta”.

Así lo reafirma A. Roncajolo (@Roncajolo37): “Eso se ha visto afectado por el sistema financiero internacional que dice: ‘Eres venezolano, no, gracias’. Todos sabemos que eso sucede, incluso hacer un pago de matrícula internacional es difícil, pero la mayoría no tiene idea de por qué este ‘enfoque general’ tiene un gran impacto en los emprendedores en el extranjero, los venezolanos que estudian en el extranjero, o simplemente, casi todos los venezolanos que se han ido en busca de una vida mejor”.

Un resumen sobre el desafío de conseguir un pasaporte venezolano lo sentencia Lycette Scott (@scott_licette), quien manifestó: “Hace un par de meses, alguien me ofreció un puesto que requería viajar constantemente a los EE. UU., Tengo una visa de 5 años pero no tengo pasaporte“.

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Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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