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Eileen Truax: “Es momento de ver la utilidad del periodismo en temas migratorios”

Ronda Somontano
Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

Eileen Truax es una periodista mexicana que ha llevado los temas de inmigración y movimientos sociales a otro nivel.

Pertenece a la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) y es cofundadora de Cuadernos Doble Raya, una red de periodistas con miembros en ocho países. Ha sido parte de los programas de periodismo internacional del International Center for Journalists (ICFJ), y de International Women’s Media Foundation (IWMF) para reportar historias sobre jóvenes inmigrantes en España.

A su trabajo periodística se le suma un amplio bagaje de textos y libros de migraciones. Pone la vida de las personas como el centro de la discusión de las políticas migratorias: las historias de vida generan empatía, los datos no. 

En octubre de este año sale a la luz su libro El muro que ya existeLas puertas cerradas de Estados Unidos a las víctimas de violencia (2019) a manos de la editorial Harper Collins, una adaptación al español de We built the wall (2018):

El libro habla de las políticas de asilo de Estados Unidos y expongo cómo, aunque no haya un muro físico, hemos construido un muro burocrático porque los criterios para otorgar el asilo o para autorizar cualquier otro mecanismo de migración legal, se han reducido y se aplican con un criterio político o económico antes que con de derechos humanos, que sería el criterio internacional para aplicar el derecho al refugio”, cuenta la escritora a Brenda Navarro, de La Marea.

Truax apunta que es muy pertinente hablar sobre el tema, y así entender cuáles son los criterios que se están aplicando porque  aunque en sus textos hace referencia al caso de Estados Unidos, cuna predilectas de miles de migrantes, la misma situación está ocurriendo en otros países:

Hay una serie de compromisos entre Gobiernos que hacen que cada país haga una especie de statement político: ‘Tú vienes huyendo de este gobierno malo, malo y yo te recibo‘. El mejor ejemplo ahora es Venezuela, pero si vienes de un país en donde no hay una dictadura abierta y cuyo Gobierno tiene relaciones con el país de destino, aunque ese Gobierno también reprima o también violente, es más difícil que reconozcan el asilo porque no quieren tener problemas con los países socios. Entonces, mientras esas relaciones comerciales-políticas sean el parámetro para aplicar los criterios de asilo, la herramienta no cumple su función y estamos dejando desprotegidos a quienes más lo necesitan. Y ahí me parece que esa es la aportación que puede hacer mi libro en la conversación actual”, explica la periodista.

Emigrar y retratar

Y el tópico en cuestión es tratado desde la más profunda empatía, pues la mexicana es inmigrante, tal y como las personas que entrevista. En cuanto a su experiencia, relata: “Tengo que decir que hay una diferencia enorme en relación a la experiencia de muchas otras mujeres porque yo llegué con documentos que me permitían estar legalmente en Estados Unidos”.

Explica que al estar legal en el país, se posee un número de seguridad social que te permite sacar una licencia de conducir, buscar un empleo, alquilar un apartamento: Existes administrativamente. Quien llega indocumentado, no. Por eso no me atrevería a comparar mi experiencia de arribo con personas que tienen que pasar por situaciones mucho más difíciles”, confiesa la actualmente directora de contenidos del Congreso de Periodismo de Migraciones de Mérida, España.

No obstante, destaca que “como mujer sí que tienes que pelear más por las oportunidades, porque ser mujer y ser inmigrante te pone una escalera más“. Expresa que para ella ha sido agridulce, porque hay muchas organizaciones de defensa de los derechos de los migrantes y la mayoría están lideradas por mujeres:

Yo conozco el caso de una mujer que llegó en circunstancias en las que era víctima de violencia familiar y sexual y vivió una discriminación enorme cuando llegó. Ahora no solo dirige una de las organizaciones más importantes de derechos de los inmigrantes sino que tiene una hija graduada en Berkeley. En una generación logran brincar todos esos obstáculos y a mí eso me emociona y me hace sentir orgullosa de pertenecer a estos colectivos”.

Sobre las reivindicaciones de las mujeres migrante, Truax sostiene que hay que reconocer el rol del sostén de hogar de las personas migrantes, y dejar un poco de lado la narrativa que tiende a poner a las mujeres migrantes en el lugar de compañera del hombre:

Se piensa en la reagrupación familiar en términos de que la mujer viene a alcanzar al esposo con los hijos. Pero la gran mayoría, creo que estamos en el 70 %, son cabezas de familia, es decir, están migrando para seguir siendo el sostén económico de las familias de origen y de la familia que llevan consigo. Las mujeres están migrando y desde las sociedades receptoras tendríamos que reconocerlo. También desde las sociedades expulsoras: muchas de estas mujeres y sus remesas están sosteniendo las economías nacionales. Tenemos una gran deuda de reconocimiento hacia las mujeres migrantes”, afirma.

La acción desde el periodismo 

Truax defiende la idea de que es momento de empezar a ver ya la utilidad de este tipo de periodismo, sobre todo en España: “En Estados Unidos, por ejemplo, los medios con audiencias compuestas por migrantes dan información general, pero también tienen la función de ayudar a las personas a convertirse en un ciudadano igual que todos”, puntualiza.

Indica que de no disponer de ese tipo de periodismo, se están creando ciudadanos de primera y de segunda: “En España se tiene que empezar a pensar de esta manera; se enriquecerá el periodismo y se enriquecerá tu audiencia. Ojalá pronto viéramos a muchos migrantes en las redacciones. Esa es una deuda, ojalá los migrantes tuvieran espacios en donde pudieran aportar al periodismo que hacemos, esa sería la meta”.

Texto: La Marea (Brenda Navarro)

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