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Diáspora

Cómo los venezolanos buscan ‘pertenecer’ a las fiestas patrias chilenas

Héctor Daniel Brito

Un grupo de WhatsApp es cada vez más valioso para un ciudadano venezolano. Esos chats integrados por amigos y familiares permiten el contacto constante que suple ─de alguna manera─ los escasos acercamientos físicos con los seres queridos, y más si se trata de migrantes “repartidos por el mundo”.

A aquellos que hoy están Chile quizá les resulte imposible no comentar la algarabía de estos días por esta vía de comunicación, gracias a las fechas patrias del país austral.

En uno de esos grupos, Wilmersy Urdaneta ─radicada en Venezuela─ pregunta, curiosa, sobre cómo se viven estas fechas, además, pide referencias y anécdotas para ser parte una conversa entre varios miembros de sus amigos que comentaban previamente, y con acento extranjero incluido, sobre sus experiencias durante esta última semana.

Las respuestas son varias, naturalmente. “Hoy me regalaron una empanada de pino (se parece mucho a nuestra hallaca, pero versión empanada con harina de trigo). Y así andan los chilenos por estos días: regalando compartiendo, bailando su cueca por todos lados y con su bandera en todas partes”, le responde un amigo desde el otro lado de la pantalla.

Asimismo, agrega más tarde ─tras algunas bromas sobre cómo poco a poco se sienten parte de una fiesta tan ajena hace algunos meses─: “el patriotismo les brota y, obvio, uno no está libre de contagiarse de ese ánimo”.

Desde la mente del migrante

Para la psicólogo clínico, psicoterapeuta y parte de Psicodiáspora, Katherine Cerón, el proceso de adaptación varía por dos factores: uno, el motivo de emigrar y la forma en que esta decisión se dio, y ─dos─ la capacidad de adaptación de esa persona.

“Cuando una persona decide irse, en teoría, está dispuesta a lidiar con aquello que se va a encontrar y la mejor manera de familiarizarse y sentirse parte de algo es formando parte de ello. Normalmente, lo más difícil es el primer año o año y medio. Luego se ha observado que hay mayor adaptación y ajuste a esta realidad que ya ha dejado de ser nueva”, señala la especialista.

Asimismo, apunta que, en general, los venezolanos tienen una gran capacidad de adaptarse y son muy resilientes, que es el don de adaptación ante la adversidad.

“No consideraría que el venezolano es renuente. Dependiendo de la cultura a donde llegue podría haber mayor dificultad, pero siempre buscando la posibilidad de estar mejor y sobre todo cubrir sus necesidades”, añade.

Ser parte

Los mensajes en el grupo de amigos se conglomeran por la participación de casi todos sus miembros. Las comparaciones con las navidades venezolanas, lo curioso de los platos como choripanes, empanadas chilenas, terremotos, cerveza y pebre (que asemejan con el “pico de gallo” criollo) más la esperada parada militar van sazonando una tertulia cada vez más interesante hasta para quienes no están en ese territorio.

La psicóloga aclara que no puede afirmar que, en este contexto, los venezolanos deban y puedan asumir una fecha patria de otro país como algo suyo, pero sí pueden “disfrutarla, vivirla y formar parte del momento”.

Cerón afirma que, inclusive, es el momento ideal para establecer nuevas relaciones interpersonales, entre venezolanos y personas propias de dicho país. “Con el tiempo es que se le va dando lugar a una fecha que tiene un significado para un otro y tal vez en un futuro para uno también”, añade.

En este proceso (de adaptación)  influye el motivo de emigrar, la forma, el estado anímico y la capacidad de dejarse llevar y vivir el presente

Adaptarse y seguir

Una nueva amiga de Urdaneta, desde Chile, se suma a la discusión: “Yo también me he contagiado, me alegra que aquí disfruten estas fechas de ese modo y siento respeto por su manera de celebrarlo, porque nosotros en Maracaibo (estado Zulia) celebramos igual el 18 de noviembre o, por lo menos para mí y mi familia, es tradición la bajada de la Virgen y todo eso. Es algo que a mí me recuerda a esas celebraciones de allá. Así que feliz de poder compartirlo desde otro país”, comparte.

“Independientemente del motivo de emigrar, es una decisión personal asumirla como tal y se supone que se hizo por una mejora”, comienza explicando la psicoterapeuta, quien admite que ─aunque siempre hay que estar en la búsqueda del bienestar─ “absolutamente nada es definitivo”.

Como recomendación, comenta: “siempre podrán volver a su país y siempre podrán mudarse y buscar un lugar que brinde aquello que necesitan. Si llegara a ser inmanejable o necesitan algún tipo de apoyo se debe buscar la ayuda de un especialista”.

En este sentido, comparte que, según lo que ha visto en su consulta, lo más difícil de emigrar es mantener la diada de estar afuera pero con la cabeza en Venezuela. “Pretender que podrán solucionar lo que sucede en el país y, lamentablemente, en algún punto tienen que soltar un poco acá para poder vivir la realidad que tienen allá afuera”, infiere.

Así pues, agrega que los migrantes lidian también con asumir, sobre todo, que no formarán parte de los momentos buenos y malos de los familiares o personas que permanecen en el país.

Y cierra con una contraparte: “el que se queda tiene un gran sufrimiento que le genera el sentirse solo, inclusive en algunos puntos abandonado; teniendo que igualmente plantearse establecer nuevas relaciones ya que las que tenía están fuera. De esa contraparte muy poco se habla, ¿qué pasa con los que quedan?”

Antes de responder esta pregunta en un próximo reportaje en Papagayo News, se le consultó si existen casos en los que los venezolanos querrán aprender una cultura nueva para alejarse de la venezolana y cómo sanar esas heridas.

Su respuesta: “Es ya una elección personal. En muchos casos, existen venezolanos que dentro de su futuro no está volver al país y, probablemente, esta sea una forma de desconectarse con sus raíces. ¿Cómo sanar? Asumiendo las realidades, aunque puedan ser dolorosas, hablando de ello, compartiéndolas y buscando formas de continuar, no solo recordando lo malo, si no evaluando qué aprendizaje le dejó”.

Foto: archivo

Sobre el autor

Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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