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Diáspora

Cómo la migración venezolana está cambiando la expansión urbana en Cúcuta

Conferencia
Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

La escena se repite cada día: padres caminando con sus hijos, incluso con sus mascotas, y unas pocas pertenencias que pueden llevar consigo cuando huyen de Venezuela. A medida que la crisis económica institucional y social aumenta, cerca de 4.6 millones de personas han salido del país desde 2016.

Aunque esta cifra representa el 14 % de la población total de Venezuela, este influjo masivo está cambiando el panorama de algunas ciudades, ya que los migrantes y refugiados tienden a concentrarse en áreas específicas. 

Colombia se ha convertido en el principal receptor de este éxodo; los migrantes y refugiados venezolanos se instalan en los pueblos y ciudades colombianas con la esperanza de tener un mejor futuro. Las áreas receptoras se han convertido para ellos en “ciudades de esperanza”, siendo las oportunidades económicas y los lazos sociales algunos de los principales factores de atracción al elegir su destino.

En términos absolutos, Bogotá es la ciudad con el mayor número de migrantes. Sin embargo, muchos venezolanos tienen su familia o sus redes sociales o comerciales en las zonas de frontera y prefieren quedarse en estos pueblos y ciudades. Otros, los más vulnerables, simplemente carecen de recursos y siguen concentrados a lo largo de la frontera.

En términos relativos, los municipios a lo largo de la frontera, como Cúcuta, están recibiendo un número desproporcionado de venezolanos. Entre el 16 % y el 38 % de la población en estos pueblos y ciudades proviene de Venezuela.

A pesar del subregistro y de la dinámica cambiante de la migración, el Censo Nacional de 2018 muestra que la población de Cúcuta pasó de 646.468 habitantes a cerca de 703.000, un incremento del 8.74 % en comparación con la tasa de crecimiento promedio del 0.98 % para el período entre 2014 y 2018 (ver el Gráfico 1).

Gráfico 1. Cúcuta: crecimiento de la población y expansión urbana /ocupación del suelo (Dane)

Este influjo considerable de migrantes también está altamente concentrado en núcleos geográficos específicos de pobreza al interior de las ciudades, mayoritariamente en los asentamientos suburbanos periféricos. En estas áreas, la urbanización súbita y descontrolada está limitando la capacidad de los municipios para proveer, de manera eficiente, servicios públicos y condiciones para el desarrollo social y económico.

Los migrantes y los refugiados enfrentan las mismas limitaciones de infraestructura básica y de otros servicios del Gobierno que las comunidades locales padecen desde tiempo atrás. Además, la ocupación del espacio público por parte de las personas acentuará aún más la carencia de albergues y vivienda en la ciudad, cambiando de manera progresiva el paisaje urbano.

A la luz de lo anterior, las ciudades como Cúcuta necesitan evaluar por completo cómo las está cambiando este influjo e idear políticas e inversiones focalizadas en la integración de los migrantes en el tejido urbano, social y económico de las ciudades.

El flujo masivo de personas pondrá a prueba las herramientas de planeación para las ciudades incluyentes que sean flexibles en relación con la nueva realidad demográfica y socioeconómica. En este sentido, será clave idear mecanismos para incorporar a los migrantes y retornados en el mercado laboral con rapidez, y para abordar las vulnerabilidades que pueden convertirse en trampas de pobreza. Esto será decisivo para afrontar desafíos a corto, mediano y largo plazo y, por último, lograr estabilidad social. También jugará un papel significativo en la estabilización y desarrollo de Colombia, un país que está saliendo del conflicto armado más largo de América.

¿Ciudades de esperanza?

Aprovechando la alianza del Banco Mundial con el Grupo de Fragilidad, Conflicto y Seguridad, Observación de la Tierra para el Desarrollo Sostenible (EO4SD, por su sigla en inglés) de la Agencia Espacial Europea (ESA, por su sigla en inglés), se utilizaron imágenes satelitales para ilustrar la densificación más allá del perímetro urbano de Cúcuta, tal como lo define el Plan de Ordenamiento Territorial de 2001 (ver el Mapa 1).

Mapa 1: Expansión Urbana en Cúcuta (Fuente: ESA)

Se puede apreciar un mayor número de asentamientos cada vez más concentrados en áreas periféricas en los límites con Venezuela y en el oeste en dirección a El Zulia, municipio nortesantandereano. La dispersión geográfica de los asentamientos hace que la provisión de servicios básicos sea más costosa y que la ausencia de sistemas integrados de transporte obstaculice el acceso a la educación y al empleo.

Además, la concentración de la población vulnerable en sectores con infraestructura limitada podría impulsar el conflicto e incitar la competencia por los servicios públicos entre los migrantes y las comunidades receptoras.

También se observa que los asentamientos humanos están cada vez más localizados en áreas de alto riesgo. Al contrastar las imágenes satelitales y la clasificación del uso del suelo dispuesta por el Plan Municipal de Ordenamiento Territorial de Cúcuta, es discernible la expansión urbana más allá del límite oficial de la ciudad. Los datos muestran información detallada acerca de los asentamientos establecidos en suelos bajos y erosionables cubiertos de rastrojos en la salida a El Zulia que no son adecuados para la construcción de viviendas (ver Mapa 2).

Mapa 2. Áreas detalladas de expansión urbana (Fuente:ESA)

Un enfoque geoespacial

Los datos administrativos y sobre población están fragmentados y los Planes de Ordenamiento Territorial todavía no incorporan información de calidad sobre la integración urbana de los migrantes y sus necesidades. El uso de imágenes satelitales y herramientas de georreferenciación pueden ayudar en la construcción de datos localizados, patrones de tráfico, el asentamiento de la población y la armonización de los datos disponibles.

La diversidad de la población migrante, sus diversas necesidades y la dinámica urbana originada por este fenómeno significan que Cúcuta tiene que adaptarse con más rapidez que otras ciudades receptoras; en este sentido, las áreas en expansión deben:

  • Adaptar su marco institucional y de políticas para dar una respuesta, incluyendo el diseño y la implementación de estrategias a mediano y a largo plazo en favor del crecimiento urbano incluyente tanto para la población pendular como para la población flotante que tiene la intención de establecerse allí.
  • Aumentar su capacidad de respuesta mediante la ampliación de la provisión de servicios de salud, educación y vivienda, entre otros.
  • Mitigar las vulnerabilidades específicas derivadas de este choque, incluyendo la irregularidad de los migrantes, las barreras contra los servicios de ubicación laboral y los riesgos de explotación.
  • Trabajar de cerca con las comunidades receptoras, con las autoridades locales y con actores clave para construir un contrato social con el fin de recibir e integrar a los migrantes y refugiados.

El análisis de los protocolos para actualizar el uso del suelo y las mejoras en la planeación urbana pueden crear sinergias interinstitucionales y comunitarias que generen enfoques innovadores y espaciales para dar una respuesta integral a la comunidad migrante.

Existe un ámbito para realizar investigación adicional y para la integración de soluciones tecnológicas, tales como imágenes satelitales, que pueden ayudar a que las ciudades entiendan mejor el impacto de la migración masiva sobre el desarrollo urbano y los nexos entre urbanismo y la prevención de conflictos relacionados con la tierra.

Texto: Ivonne Astrid Moreno y Paula Rossiasco.

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