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Diáspora

Brexit, el divorcio europeo que también afectará a Venezuela

AFP
Héctor Daniel Brito

Hay cambios importantes en Europa. No solo la migración y los distintos ajustes económicos en las naciones del viejo continente aparecen como sus trasformadores principales, sino que, esta vez, un divorcio abre una nueva etapa dentro de la región.

El nombre de esta separación es Brexit, que significa la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea; decisión que fue votada, pero que ha estremecido hasta en su política interna por la complejidad de la resolución.

Dentro de esas complicadas implicaturas, ¿cómo queda la migración venezolana? ¿La diplomacia será distinta? ¿Qué podemos esperar en los venideros días?

Para responder estas interrogantes, Paola Romero —especialista en la teoría política de Kant, con interés en la historia de la filosofía política y miembro activo de la diáspora venezolana en el Reino Unido— cedió una entrevista a Papagayo News para dar luces sobre este tema:

Brexit: Venezuela y latinos

¿Cuál prevé que sea el comportamiento del Estado británico fuera de la UE con el Estado venezolano?

—El Gobierno británico ha estado muy cerca de la crisis en Venezuela. En parte, porque se ha convertido en un tema contencioso y doméstico, pues el líder del partido opositor laborista, Jeremy Corbyn, es conocido por ser amigo personal de Hugo Chávez, y un defensor del “proceso revolucionario” que ha llevado nuestro país a la ruina moral y material.

Venezuela es un tema constante en el Parlamento británico. Lamentablemente, como una referencia de aquello que no debe hacerse y que debe evitarse a toda costa.

Hace pocos días, el gobierno británico donó 37.7 $ millones a Venezuela en ayuda humanitaria y agua potable. La representante diplomática de la administración interina del presidente Juan Guaidó, Vanessa Neumann, ha hecho una labor diplomática impecable desde su llegada al Reino Unido, forjando alianzas con el Gobierno, informando sobre nuestra crisis y las diferentes maneras que Gran Bretaña tiene para ayudarnos. Fuera de la UE., Gran Bretaña tendrá aún más alcance y más posibilidades de colocar sanciones duras a efectivos del régimen de Maduro, pues será libre de tomar otra línea diplomática diferente a la impuesta por Bruselas. Eso, creo, será muy positivo.

¿Cuáles son los extranjeros que pueden esperar más consecuencias sobre sus condiciones migratorias, bien sea por su nacionalidad u origen?

—Es difícil dar una respuesta específica. Lo que sabemos es que aquellos europeos ya residenciados en la Gran Bretaña podrán quedarse, ellos y sus familias, y parece que habrá libre paso entre la Gran Bretaña y los países europeos. Ciertamente, habrá más controles. En definitiva, Inglaterra pasa a ser un país como cualquier otro, responsable de sus límites y con el legítimo poder de definir su uso.

A los migrantes venezolanos y demás latinos, ¿qué les espera?

—Si ves el cambio como una posibilidad, pienso que les espera un momento de apertura. Es posible que la Gran Bretaña pierda una migración base de los países de Europa del este, una migración clave para realizar muchas tareas en territorio británico. Estas tareas van a tener que ser cumplidas, ya sea por ellos, o por otros.

Brexit: un divorcio costoso

Ofreciendo un punto de vista más claro: ¿cómo debemos interpretar el Brexit en América Latina? ¿Será tan trascendental para la región como lo miran los europeos?

Será trascendente para la región, claro que sí. Una vez fuera de la UE., la Gran Bretaña tendrá la oportunidad de abrirse al mundo, comercialmente, pero también cultural y políticamente. La UE, como un proyecto económico, comercial, y político de la postguerra es un gran logro humano, de voluntad política y de compromiso. Pero como toda institución, necesita transformarse. Sus líderes actuales lo saben. Los británicos no quisieron esperar, o eso parece. Si llega a suceder, utilizarán esa libertad para trazarse nuevas alianzas, nuestros “partners”, y por su acercamiento con la causa democrática en Venezuela en estos años e históricamente desde que Bolívar y Miranda vinieron a Inglaterra a pedir ayuda para nuestra guerra de independencia, estaremos en el ojo de los ingleses.

Hay cambios a raíz del Brexit que afectarán diversos aspectos de la sociedad británica y del mundo, ¿puede ampliarnos qué puede significar este hecho para los migrantes?

Brexit es (y es correcto hablar en presente pues aún no ha sucedido) un cambio radical, una especie de movimiento telúrico de las bases políticas, económicas, sociales y culturales del Reino Unido. Dada la magnitud de su significado en lo doméstico, en su relación con la Unión Europeaby con el resto del mundo, es difícil precisar el alcance de sus implicaciones.

Sugiero que lo veamos desde dos puntos de vista: Brexit como un hecho político y las consecuencias económicas y sociales del mismo. Por supuesto, estas cosas van de la mano, pero no son lo mismo:

Como hecho político, desde el 23 de junio de 2016, cuando más de 30 millones de ciudadanos británicos salieron a votar por las dos opciones del referéndum -“Quedarnos” (Remain) o “Irnos” (Leave)-, con una mayoría por el “Salirnos” de 52 % en contraste con el 48 % de aquellos que deseaban permanecer en la UE., la política doméstica del Reino Unido, sus dos partidos históricamente establecidos, el uso de la media, el papel del Parlamento, el sentido de la democracia parlamentaria de carácter monárquico y hasta el rol de la Reina entró en cuestionamiento.

Hasta un nuevo partido político nació en el 2018 —el BrexitParty— y logró la mayoría de sillas en el Parlamento Europeo: diputados anti UE. sentados en el Parlamento de la Unión Europea. Esto para dar un somero resumen del carácter sísmico y de las consecuencias políticas. El problema, en mi opinión, radica en el hecho de que no pareciera haber una posibilidad de negociación, de compromiso, o de reconciliación posible entre aquellos que piensan que salirnos de la UE. sería un suicidio (tanto político como económico), y aquellos que ven en Brexit una posibilidad de apertura al mundo, y, sobre todo, un retorno a un concepto estricto de soberanía “hecha en casa” para y por ingleses

En cuanto a las consecuencias económicas y sociales de Brexit son, naturalmente, inciertas. Si la Gran Bretaña logra un “deal” (un pacto de negociación con la UE.) podrían mitigarse las consecuencias económicas de un “Brexit duro”, por ejemplo, todo lo referido a la importación de alimentos y productos de salud, temas de aranceles en los puertos, los convenios referidos al cambio climático, a las emisiones de carbón, las regulaciones para los pescadores… En cuanto al tema migratorio, el Gobierno de Theresa May y el actual Gobierno de Boris Johnson han insistido muchas veces en que el estatus migratorio de los europeos en la Gran Bretaña se mantendrá libre (pero con alguna suerte de regulación, hoy en día, no hay ninguna). El gobierno ha sido muy explícito con que el Brexit no es un cierre de puertas si no una apertura. Este país siempre ha sido así, históricamente. Habrá controles, pero también posibilidades. Al menos esa es mi opinión viendo en su historia, y reflexionando sobre la postura de los ingleses en temas internacionales.

Pese a lo ajena que puede ser la situación, ¿cómo entendemos lo que hoy sucede? Sabemos sobre los riesgos de no llegar a un acuerdo entre el Gobierno y el Parlamento por un posible ‘Brexit duro’. ¿Cuál sería el desenlace más probable?

—Como todo en Brexit, el tema del acuerdo tiene dos caras: una es el acuerdo político interno entre los dos bandos pro y anti Brexit en el Parlamento inglés; la otra cara es el posible acuerdo político-económico entre la Gran Bretaña y los 27 países restantes de la UE.

Esto es un divorcio de muchos años; hay que desenmarañar acuerdos legales, desde convenios de investigación científica hasta la cuota de migrantes de zonas de riesgo en el Medio Oriente, y deudas de inversión militar. Un Brexit “duro” podría costarle a la Gran Bretaña más de 39 billones de libras esterlinas. Muchos piensan que es mejor pagar ese precio, pero “salirse de una vez”. Bien sabemos que, aunque no se llegue a una negociación, la salida formal de la UE. no es lo mismo a la salida efectiva de la misma. Tomará muchos años. En lo personal, en este momento tan álgido y delicado, no veo la posibilidad de una negociación. Pero más importante aún, no veo la posibilidad de un acuerdo interno dentro del Parlamento entre los dos grupos.

¿El rol del Parlamento puede rezagarse a un “te lo dije”, o puede dar pelea para evitar una salida sin acuerdo?

—Primero, ¿de qué Parlamento hablamos cuando decimos Parlamento? El Parlamento en este momento alberga muchos grupos y subgrupos dentro de los dos grandes bloques de “pro” y “anti” Brexit.

Lo más interesante es que estos grupos no siempre se alinean con los dos principales partidos de parlamentarios, es decir, el partido Conservador y el partido Laborista. Nadie en este momento puede decir “te lo dije”, pues nadie tiene una bola para ver el futuro. Es cierto que de haber un Brexit “duro”, sus opositores resaltarán todas las consecuencias negativas del mismo, aun cuando dichas consecuencias nada tengan que ver con Brexit, o al menos no directamente. Lo primero sería lograr un acuerdo en el Parlamento, y que acepten un posible acuerdo que Johnson traiga de la UE el 15 de octubre cuando se van a reunir. Lo veo difícil. Lo que está en juego no son los términos de un acuerdo: está en juego una visión de lo que es el Reino Unido, lo que es la democracia, y lo que es la soberanía.

De ocurrir dicha salida a finales de mes (y sin acuerdos con el bloque, por el pírrico tiempo), ¿Reino Unido está preparado para perder su acceso al mercado europeo y solo contar con algunos beneficios?

—Como dije, sin bolita mágica es difícil saberlo. Será un golpe, por supuesto, ya la libra esterlina lo ha resentido en los mercados internacionales. El reacomodo financiero y monetario postBrexit tomará tiempo, quizás años. A eso hay que añadir que aquellos que vengan a gobernar tengan la voluntad política de avanzar esos cambios que serán necesarios. Como todo cambio, tendrá un costo que algunos no van a querer pagar. Se está invirtiendo millones para hacer los preparativos necesarios en el caso de salirnos “duro”. Pero, ¿hasta qué punto se puede preparar para lo  que no se conoce en su totalidad?

El nacionalismo y la xenofobia son dos palabras nombradas en varios estudios sobre este tema, ¿qué tan ciertas pueden ser estas afirmaciones sobre una Inglaterra sin la UE?

—El nacionalismo y la xenofobia no son exclusivos de Brexit ni del Reino Unido. Conocemos manifestaciones de esto en Italia, en Francia, en Holanda en el caso del auge de partidos nacionalistas, y en el caso de la xenofobia muchas de sus manifestaciones no quedan reportadas. Ciertamente, Brexit ha aumentado un sentimiento nacionalista, pues va de la mano de una propuesta de entendimiento de lo que es la soberanía y la “independencia política” de Bruselas. Yo espero que esto no tenga consecuencias de xenofobia. Jamás las he sentido y llevo 8 años aquí. Entiendo que con las olas migratorias, la falta de recursos y las medidas de austeridad del estado de bienestar, todo contribuye a la progresiva polarización.

La guerra civil siria y sus consecuencias migratorias han sido un gran debate en la comunidad europea, ¿el Brexit aleja más a Reino Unido de conceder entrada a los refugiados?

El Reino Unido ha tenido políticas más estrictas que el resto de Europa sobre los refugiados, sobre todo de la ola de la guerra en Siria. Ahora bien, Inglaterra —a diferencia de otros países europeos— ofrece mucha flexibilidad laboral al emigrante: lo necesita y lo sabe. Y eso lo saben los defensores de Brexit. Esta sociedad vive y se alimenta de la migración. Creo que esta postura ancestral de los ingleses no cambiará.

Paola Romero (Caracas, 1986), licenciada en Estudios Liberales de la Universidad Metropolitana. Se muda a Londres en el 2011 para realizar sus estudios de postgrado. MA y MPHil en filosofía del King’s College London, actualmente espera defender su tesis doctoral en la London School of Economics. Se especializa en la teoría política de Kant, con un interés en la historia de la filosofía política. Es un miembro activo de la diáspora venezolana en el Reino Unido. Foto: Cortesía

 

Sobre el autor

Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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