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Diáspora

Bolivia, un destino aún más incierto para el migrante venezolano

Foto: agencias
Héctor Daniel Brito

La política boliviana, una de las más silenciosas del hemisferio, dio un giro de 180 grados luego de las elecciones presidenciales celebradas en esa nación, donde Evo Morales fue proclamado como el ganador por más de 10 puntos porcentuales sobre su contrincante más cercano, el opositor Carlos Mesa; lo que dio por sentado que no había necesidad de una segunda vuelta.

Este anuncio, sin embargo, fue desconcertante y sospechoso para la ciudadanía, pues los conteos arrojaban (24 horas antes del anuncio oficial de los resultados) un margen reducido entre ambos candidatos. Más que una victoria definida, se suponía un balotaje seguro.

El rechazo llegó a las calles y, con la presión que crecía cada día, decenas de funcionarios terminaron renunciando a sus puestos, incluyendo a Morales. Fue el adiós a la era moralecista, con 14 años en el poder.

Parece un hilo complejo y difícil de condensar, pero ahora es posible que se asomen otros temas en la política boliviana que siempre estuvieron latentes, aunque callados. Uno de ellos: la migración venezolana.

La presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, fijó su primera postura frente a «la Venezuela de los dos gobiernos» y se inclinó por el de Juan Guaidó, a quien le solicitó que enviase a diplomáticos para reconocerlos como embajadores de su país.

De esta forma, se vislumbra una nueva forma de diplomacia, e, implícitamente, reformas en las políticas migratorias, con nuestro país, al menos durante el corto mandato que promete Áñez, quien dejará el poder hasta que se elija un nuevo tribunal electoral y a un nuevo mandatario nacional; en ese orden.

Bolivia y los migrantes venezolanos

La alianza de Hugo Chávez con Evo Morales fue heredada por Nicolás Maduro. No obstante, pese a lazos «fraternos», Bolivia no dispuso tan fácil la entrada a los venezolanos.

Cabe destacar con anticipo que, aunque Bolivia sea un país con más estabilidad económica que Venezuela, este siempre ha sido un destino de paso para el venezolano; para pocos ha sido su hogar definitivo.

Las diferencias culturales y la pujante pero lenta condición económica han sido los elementos que los criollos toman en cuenta para decidir adónde huir. Finalmente, los países que bordean Bolivia geográficamente han terminado con un buen lote de migrantes.

Sin embargo, lo más determinante ha sido que Bolivia no firmó el plan de acción para la respuesta a la migración venezolana.

De acuerdo con Radio Francia Internacional, este plan permite, entre otras cosas, dejar entrar a los venezolanos a varios países de la región con, por ejemplo, el pasaporte expirado.

En contexto, la Cumbre sobre Migración Venezolana, realizada en Quito, contó con el apoyo de distintos organismos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) más los representantes de 13 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

La declaración final, como ya se afirmó, no contó con la firma de Bolivia, que no se quiso adherir, y tampoco fue ratificada por República Dominicana, ya que participó como observadora.

A dicho plan de acción lo complementan los mecanismos de coordinación nacionales y regionales ya existentes, incluyendo los esfuerzos realizados por agencias del sistema de Naciones Unidas, en particular los de la ACNUR, como así también los de las organizaciones de la sociedad civil, los cuales convergen para complementar las fortalezas en la región.

«En Bolivia, los migrantes del país caribeño necesitan papeles al día y no tienen ninguna facilidad para los trámites de visa, que pueden costar varios cientos de dólares«, asegura también el medio francés en una reportaje de este año.

Entre algunos datos resaltantes de esa investigación, se ha denunciado que últimamente «se ven muchos ciudadanos venezolanos en las calles».

El jesuita Freddy Quilo, encargado de la casa de migrantes en la ciudad de El Alto, explica: “Viendo que ya se encuentran poblaciones numerosas de migrantes venezolanos en otros países, creemos que a Bolivia están ingresando lo que nosotros llamamos o denominamos ‘el rebalse de los otros países’”.

A esto se le suma una respuesta, sobre todo, «política» por parte de las autoridades bolivianas: la expulsión.

Uno de los casos más llamativos lo reseñó Reuters: «A mediados de marzo, un grupo de venezolanos denunció la violación de los derechos humanos en ese país y protestó frente a la embajada de Cuba en La Paz, lo que puso a los manifestantes bajo la lupa del presidente socialista, Evo Morales, un leal aliado político de Maduro y de los Castro«.

Así que el 17 de marzo, la policía boliviana detuvo a 14 venezolanos que fueron identificados como líderes de unas protestas de dos días antes: seis de ellos fueron deportados y ocho quedaron en libertad, pero cinco decidieron, posteriormente, huir a Perú por temor a nuevas medidas.

“Tengo un poco de miedo a que me expulsen, porque ya expulsaron a venezolanos (…) Migración junto con Interpol buscaron en la casa de un inmigrante y lo sacaron del país”, declaró Nelson, un ingeniero civil de 43 años que prefirió que no se difundiera su apellido para evitar represalias.

En defensa, el Ministerio de Gobierno de Bolivia emitió un comunicado para explicar las circunstancias de la detención de los migrantes venezolanos: “Se identificó que dichos ciudadanos no tienen oficio ni actividad económica lícita para su permanencia en el país” y que “confesaron estar involucrados en acciones conspirativas y participar en actividades políticas que afectan el orden público, a cambio de dinero”.

Sin embargo, la directora para Las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara Rosas, pidió recientemente al Gobierno boliviano a través de la red Twitter: “deje de detener, perseguir y expulsar arbitrariamente a los refugiados venezolanos que necesitan protección internacional”.

Sí, hay venezolanos en Bolivia

Aunque con números inferiores al resto de los vecinos del sur, Bolivia también cuenta con venezolanos que buscan mejores condiciones de vida.

En diálogo con France 24, algunos venezolanos contaron recientemente que cuando eligieron Bolivia como destino, sus compatriotas les preguntaban si valía la pena hacer esa travesía hasta el centro de Suramérica conociendo que el gobierno de Evo Morales respaldaba a Nicolás Maduro.

«A diferencia de la situación en que se encuentra Venezuela, aquí hay calidad de vida en el tema de los servicios, la comida es muy accesible. Pienso que con el sueldo mínimo (296 dólares) una persona puede vivir tranquilamente», comenta Darnel Lucena, de 28 años, que se declara muy sorprendido por las diferencias entre las dos economías.

Juan Romero, de 33 años, amigo de Lucena, lleva tres meses en La Paz, donde arribó a través de un periplo de cinco días por el territorio brasileño con su esposa y dos hijos de 4 y 9 años. Ellos son desde Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui.

Romero también vende arepas, su esposa trabaja en un restaurante y el niño mayor logró este año ingresar a una escuela estatal de La Paz, algo que considera muy afortunado y atribuye al «buen trato» que reciben los venezolanos de parte de la población boliviana.

A una cuadra de ellos, José Farfán, de 25 años, proveniente de Caracas, limpia parabrisas a cambio de unas monedas. Farfán está desde hace dos meses en La Paz y antes también radicó en Colombia, Ecuador y Perú, pero a esos países «llegaba mucho venezolano y ya no se hacía mucha plata«, según cuenta.

«Bolivia es bien, la gente lo recibe bien a uno. No hay xenofobia, a uno lo tratan bien«, subraya al asegurar que en su periplo sufrió por discriminación, sobre todo en Ecuador.

Si se está en la puerta hacia un nuevo comienzo o no para Bolivia, una verdad inocultable hasta ahora es que la migración venezolana sigue moviéndose hacia donde la esperen o no.

Sobre el autor

Héctor Daniel Brito

Héctor Daniel Brito

Reportero de Papagayo News

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