Cultura

Venezolanos producen ‘Arpón’, un drama protagonizado por un elenco de argentinos

Redacción Papagayo
Escrito por Redacción Papagayo

La diáspora también afecta al arte, y con ella los artistas buscan hacer su trabajo allá donde llegan. Gracias a esto surgió Arpón, un melodrama de tinte festivalero con actores argentinos, pero completamente gestado por venezolanos radicados en el extranjero.

Juan Fermín, Daniel Ruiz Hueck y Antonio Carmona, unidos por el emprendimiento de Bajo La Manga, productora audiovisual, fueron los encargados de llevar a cabo el proyecto ante las comisiones de financiamiento de los países asociados en la coproducción. Argentina puso la mayor cantidad de dinero, en el contexto del actual deslave de la economía audiovisual de Venezuela.

Según el director la idea del proyecto partió de cuatro imágenes que lo marcaron: “Un hombre ahogado en una playa con varias personas intentando revivirlo. Una conversación acerca de la venta de niños en la frontera. Un artículo del diario acerca de adolescentes que se inyectan aceite en los labios. Un profesor que revisa las mochilas para buscar algo robado”.

El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía de Venezuela (CNAC) también participó en condición de actor secundario y minoritario. Con esto, si la película gana un premio o asiste a un concurso lo hará primero en representación de la nación sureña, tal como ocurrió con el caso de El abrazo de la serpiente, nominada al Oscar por Colombia, aun cuando contaba con aporte y contribución artística de Venezuela.

Por otra parte, para Bajo La Manga es un logro importante que Arpón haya sido seleccionada para varios festivales, entre ellos uno de clase A como lo es el Festival Internacional de Cine de Varsovia, e invitada a participar en otros festivales como Chicago, La Habana, Turín, Valladolid y São Paulo.

Bajo La Manga nació en 2006 con la misión de producir cine independiente de alta calidad. Desde sus inicios se ha diferenciado de otras productoras nacionales por dedicarse a ejecutar proyectos únicos y vanguardistas con productoras internacionales.

Gracias a esta filosofía ha llevado a cabo una serie de hitos claves para el cine venezolano, como por ejemplo la primera coproducción con África, la película keniano-venezolana Solidaridad Suprema (Togetherness Supreme, 2010), de Nathan Collet, ganadora del Santa Barbara International Film Festival y promovida a los Oscar por el país africano; el documental con más nominaciones en festivales, Caracas en moto (2013), de Daniel Ruiz-Hueck; la comedia romántica Lo que nunca pensé decir (2014), cortometraje dirigido por Juan Luis Fermín; o la producción Yo, Indocumentada (2011), mediometraje de Andrea Baranenko, sobre el tema tabú de la lucha entre la identidad de género y las políticas retrógradas.

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